El thriller psicológico y la tensión generacional marcaron el despliegue de Él y Ella, la nueva producción de Netflix que irrumpió en su catálogo y, en cuestión de días, alcanzó el primer puesto entre lo más visto. Basada en la novela homónima de Alice Feeney, la miniserie de seis episodios retrató cómo la búsqueda de la verdad puede volverse ambigua y llevar la desconfianza al límite, en un juego narrativo que planteó siempre la misma pregunta al espectador: ¿quién dice la verdad en un crimen donde todos ocultan algo?
El equipo creativo adaptó el material con un equipo vinculado a producciones como “Ozark”, lo que garantizó un ritmo tenso.
La propuesta no tardó en generar respuesta en el público y la crítica. El sitio web español FilmAffinity publicó opiniones que apuntaron directamente a los ejes temáticos y la ejecución dramática. “Una historia deliciosa y detallada que pone de relieve la venganza, la rabia femenina y el engaño: se filtra en tu psique, cambiando todo lo que creías saber”, destacaron desde la plataforma.
El enfoque narrativo consiguió mantener en vilo a la audiencia con su doble perspectiva. La presentación simultánea de Anna (Tessa Thompson) y Jack (Jon Bernthal) introdujo de inmediato el conflicto: “Cada historia tiene al menos dos versiones. La tuya y la mía, la nuestra y la suya, la de él y la de ella. Lo que significa que siempre hay alguien mintiendo”, sentenció la propia Anna en la apertura, citada en el análisis de la prensa española.
Durante toda la miniserie, este eje de ambigüedad es reforzado por la relación personal de los protagonistas; Anna queda a cargo de la investigación periodística del crimen, pero no oculta su vínculo con la víctima ni su pasado con Jack. El personaje de Jack, por su parte, encarna la figura del detective sospechoso, limitado por un pasado compartido y por pruebas que nunca llegaban a posicionar a ninguno como inocente o culpable.
Las críticas de FilmAffinity subrayaron el tratamiento narrativo y la construcción del suspenso: “Bernthal y Thompson conducen al espectador a través de una retorcida narración que, sorprendentemente, tira de la fibra sensible y te hace preguntarte si hay alguien en quien puedas confiar”. Otro de los textos publicados por el sitio remarcó que “supera con creces la trampa habitual de las historias policíacas y se convierte rápidamente en algo mucho más que la suma de sus partes”, estableciendo así el posicionamiento de la serie como uno de los títulos fuertes del año para la plataforma.
La sinopsis oficial de Netflix reforzó la tesis de un entorno poco fiable y la desconfianza permanente: “Cuando una mujer es asesinada en Blackdown, un pueblo típicamente británico, la presentadora de noticias Anna Andrews se resiste a cubrir el caso”. La trama alterna Georgia como locación y Dahlonega como epicentro dramático, siempre con la idea de pueblo pequeño sacudido por un crimen donde la prensa y la justicia compiten en la búsqueda de una verdad latente.
El elenco incorporó, además, a Pablo Schreiber y a Sunita Mani como elementos de tensión. Priya (Mani) emergió en el relato como la única figura percibida como realmente confiable, mientras los protagonistas oscilan entre la complicidad y la traición.
La prensa internacional, citada en publicaciones recientes, elogió la química entre los protagonistas. “La trama es maravillosa, el reparto tiene química, el final es brillante”, publicó la crítica recogida por medios españoles, señalando la complejidad de la relación entre Anna y Jack.
El impacto se tradujo en cifras inmediatas. La serie llegó el jueves 8 de enero y en pocos días logró posicionarse como lo más visto del servicio.