El expresidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, reclamó este jueves regular las plataformas digitales durante su participación en el panel “Conversación de líderes: gobernar cuando cambian las reglas”, que se realizó en el marco del 16° Foro ABECEB en el Faena Art Center de Buenos Aires. “Las redes se han convertido en el paraíso de los energúmenos”, afirmó ante un auditorio de empresarios, economistas y líderes políticos.
La entrevista tuvo formato de conversación y contó con la participación de la exvicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez. El encuentro se extendió durante 40 minutos y abordó el liderazgo político en un contexto de guerras, aceleración tecnológica e instituciones bajo presión.
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Rajoy planteó que la regulación de las plataformas digitales es una obligación de las democracias liberales, del mismo modo que en su momento se reguló el mundo analógico. Señaló tres efectos concretos que justifican esa intervención: la difusión de mensajes radicales, la propagación de noticias falsas y el estímulo a movimientos extremistas.
Como ejemplo, el exmandatario recordó el referéndum independentista de Cataluña en 2017, cuando su gobierno enfrentó una campaña de desinformación en redes con origen en Caracas y Moscú. “Decían que nosotros éramos unos fascistas que no dejábamos votar al pueblo”, señaló. Para Rajoy, ese episodio ilustra el daño concreto que pueden causar las plataformas sin regulación.
La crítica se extendió al ecosistema general del debate digital. “Parece que importa más la opinión de un energúmeno que de un Premio Nobel. Y cuanto más energúmeno sea el energúmeno, más apoyos va a tener”, dijo. El objetivo de la regulación, precisó, debe ser preservar los derechos individuales, poner límites al poder y prohibir actividades delictivas.
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El expresidente ordenó su diagnóstico en torno a dos grandes transformaciones: la política —con el retorno de Rusia como potencia revisionista, el ascenso de China y el avance de los populismos— y la tecnológica, impulsada por las empresas digitales. Frente a ese escenario, planteó tres respuestas que, a su juicio, deben guiar a los líderes democráticos.
La primera es defender la democracia como sistema de valores superiores: derechos humanos, estado de derecho y división de poderes. La segunda es adaptarse a la revolución tecnológica e invertir en competencias digitales. Citó un dato sobre España: de cada diez empleos digitales ofrecidos, seis quedan vacantes por falta de formación. La tercera es regular las plataformas, que enmarcó como parte de esa misma lógica de protección ciudadana.
Ante la pregunta sobre cómo gobernar bajo la presión de la protesta social, Rajoy fue directo: “La mejor manera de tomar una decisión es cumpliendo con tu deber y haciendo lo que tienes que hacer”. Advirtió que evitar las decisiones difíciles por miedo a perder votos le hace “un gran daño al país” y que, en la mayoría de los casos, tampoco salva a quien gobierna de la derrota electoral.
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Para ilustrarlo, recurrió a su propia experiencia al frente del gobierno español desde 2011, cuando debió reducir un déficit superior al 10% en medio de seis millones de desempleados y crecimiento negativo. Su administración enfrentó dos huelgas generales por las medidas de ajuste. “Tres años después, España se convirtió en el país de la Unión Europea con mayor crecimiento económico y se comenzaron a crear 500.000 puestos de trabajo al año”, recordó.
Sobre el límite entre firmeza y obstinación, distinguió entre actuar con responsabilidad ante las circunstancias y aferrarse a una decisión contra toda evidencia. “Lo más importante es la información a la hora de tomar una decisión. Sobre todo, conocer las consecuencias de lo que vas a tomar”, sostuvo.
Ramírez, por su parte, señaló que los líderes populistas e imprevisibles que proliferan en el mundo ocupan un espacio que los partidos y los gobiernos dejaron vacío. “Esos líderes impredecibles están orientando hoy a la ciudadanía porque están llenando un espacio que no han llenado los políticos”, afirmó.
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La exvicepresidenta colombiana citó datos del Foro Económico Mundial (FEM) para señalar que, en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), apenas el 40% de la ciudadanía confía en sus gobiernos. “Si esto sucede en el club de los mejores países, ¿cómo será en el resto del mundo?”, preguntó.
Ramírez también advirtió sobre la inteligencia artificial como factor de riesgo para la estabilidad institucional y mencionó la advertencia del historiador Yuval Noah Harari, con quien dijo haberse reunido recientemente: “Me dijo que le da mucho miedo porque siente que la inteligencia artificial va a producir unas nuevas matemáticas antes de dos años”. Esa perspectiva, sostuvo, obliga a pensar en quién y bajo qué criterios éticos regulará esa tecnología.
Al cierre del panel, ambos coincidieron en que el principal riesgo global es la simultaneidad de crisis: seguridad, clima, desinformación e instituciones debilitadas. Ramírez enumeró al menos ocho frentes abiertos, entre ellos los conflictos en Ucrania, Sudán y Medio Oriente, la crisis climática y el crimen transnacional. El foro ABECEB, que este año se desarrolló bajo el lema “Radar: del ruido a la señal”, reunió además a Mauricio Macri, al exministro de Economía de Brasil Paulo Guedes y al ministro de Desregulación argentino Federico Sturzenegger.
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