El capital de los fondos de desarrollo inmobiliario residencial en Perú podría ubicarse entre USD 600 millones y USD 750 millones en 2030, frente a una base estimada de USD 300 millones al cierre de 2025, según proyecciones de Conexa Financial Group (CFG).
El escenario supone que se mantengan la demanda de vivienda, el crecimiento de la economía, las colocaciones del Fondo Mivivienda y condiciones favorables en las tasas de interés.
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La estimación contempla un crecimiento anual compuesto de entre 15% y 20% del capital propio que los inversionistas destinan a proyectos de vivienda. El cálculo no incorpora fondos de deuda, desarrollos de oficinas o locales comerciales, ni vehículos concentrados en rentas. Tampoco representa el valor total de las viviendas que los proyectos podrían vender.
Brillan los fondos inmobiliarios residenciales en Perú
CFG tomó como referencia a 250 inmobiliarias. Del total, cerca del 20%, unas 50 compañías, utiliza fondos de desarrollo como fuente de financiamiento. Con un aporte medio de USD 6 millones por empresa usuaria, el mercado alcanza el volumen estimado para 2025.
La firma considera que ese grupo concentra a los desarrolladores con mayor volumen de proyectos. La adopción limitada de estos instrumentos entre el resto de las inmobiliarias deja espacio para ampliar su uso hacia empresas que cuenten con desarrollos viables y posibilidades de venta.
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Freddy Salcedo, fundador y director ejecutivo de CFG, señaló que el crecimiento del mercado dependerá de la solidez financiera de los proyectos y del acceso de las familias al financiamiento hipotecario.
“La necesidad de vivienda abre espacio para nuevos proyectos. Para canalizar capital hacia ellos necesitamos desarrollos viables, compradores con acceso al crédito y una gestión que proteja los recursos del inversionista”, afirmó.
Los fondos pueden aportar recursos para comprar terrenos, desarrollar expedientes, construir y comercializar viviendas. Al complementar el capital de las inmobiliarias y facilitar la estructuración de créditos para las obras, estos vehículos permiten que una empresa ejecute varios proyectos a la vez, siempre que sostenga sus ventas y cumpla los plazos.
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El déficit habitacional y el crédito condicionan la demanda
El déficit habitacional cuantitativo en Perú ronda las 600 mil viviendas. A esa brecha se suman unos 140 mil nuevos hogares por año, una cifra incluida en una presentación del Fondo Mivivienda de febrero de 2024.
Ambos indicadores corresponden a fuentes y períodos distintos. El déficit fue difundido en febrero de 2025, mientras que la estimación sobre hogares se elaboró un año antes. La formación de nuevas familias no implica, por sí sola, un aumento equivalente de la carencia habitacional ni asegura que esos hogares puedan acceder a un crédito.
La demanda efectiva dependerá de los ingresos familiares, el empleo formal, las tasas hipotecarias y las condiciones de los programas públicos. También tendrán incidencia el desempeño del producto interno bruto, los bonos habitacionales y la capacidad del Fondo Mivivienda para ampliar sus colocaciones.
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Las tasas internacionales influyen sobre el costo del capital y las decisiones de los inversionistas. A nivel local, las tasas de los préstamos hipotecarios definen la cuota mensual que pueden afrontar los compradores. La estabilidad regulatoria, el acceso a terrenos con servicios, las licencias, los costos de construcción y el cumplimiento de los cronogramas completan el cuadro de factores que condicionan la expansión.
Para alcanzar el extremo superior de la proyección, los fondos deberán captar nuevos recursos y reinvertir parte del capital liberado por proyectos que concluyan. El rango previsto se refiere al aumento neto del capital administrado y no a una rentabilidad garantizada para los inversionistas.
La construcción formal sostuvo más de 130 mil empleos directos por año
La inversión residencial también tiene impacto sobre el empleo. La construcción de edificios y las actividades inmobiliarias generaron un promedio superior a 130 mil puestos formales directos anuales durante la última década, según el Instituto Peruano de Economía (IPE).
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Un estudio publicado en febrero de 2026, elaborado por encargo de la CODIP, estimó 275 mil empleos totales vinculados con la inversión inmobiliaria formal en 2024. La cifra comprende puestos directos, indirectos e inducidos, por lo que no puede atribuirse de forma exclusiva a proyectos financiados mediante fondos.
Bajo un supuesto de crecimiento anual de 5%, el empleo total asociado a la actividad podría acercarse a 370 mil puestos en 2030. Esa hipótesis es inferior al crecimiento aproximado de 8,5% anual registrado entre 2021 y 2024, pero dependerá de la inversión ejecutada, el nivel de ventas y la productividad del sector.
La expansión del capital de los fondos no se trasladará de forma automática al empleo. Los indicadores sobre puestos directos y totales responden a metodologías y períodos diferentes. Salcedo sostuvo que la formalización y la capacitación laboral pueden contribuir a mejorar los ingresos de los hogares, siempre que la oferta de vivienda se ajuste a su capacidad de pago.
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