El Perú ha registrado la inflación más baja de América Latina en lo que va del siglo XXI, según destacó Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), durante su participación en un seminario internacional realizado en Bangkok, Tailandia. El resultado fue expuesto como parte de la experiencia peruana en materia de reformas económicas y de las medidas adoptadas para consolidar la estabilidad de precios.
Durante el encuentro, organizado en el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, Velarde explicó cómo el país modificó su política monetaria después de atravesar la hiperinflación de finales de los años ochenta. Entre los elementos que consideró determinantes mencionó la independencia del banco central, el régimen de tipo de cambio flexible y la implementación de metas explícitas de inflación.
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La autonomía del BCRP, uno de los pilares de la política monetaria
El presidente del BCRP participó en el seminario “Pathways to Resilience: Success Stories in Reform and Partnership”, donde compartió la experiencia peruana junto con autoridades de Portugal, Papúa Nueva Guinea y Ruanda. El panel fue moderado por Nigel Clarke, subdirector gerente del FMI, y estuvo dedicado a examinar reformas económicas y mecanismos de cooperación que contribuyen a la resiliencia de los países.
Velarde señaló que la autonomía del Banco Central constituye uno de los fundamentos del modelo peruano. Esta condición quedó consolidada en la Ley Orgánica de 1992, que establece restricciones como la prohibición de financiar al Gobierno y a los bancos estatales de fomento, además de impedir la implementación de tipos de cambio múltiples.
El funcionario también recordó que Perú fue el primer país de América Latina en adoptar un régimen de tipo de cambio flexible, lo que permitió contar con mayores posibilidades de respuesta ante cambios económicos. Posteriormente, en 2001, el BCRP incorporó el esquema de metas explícitas de inflación, con el propósito de orientar las expectativas y mantener la evolución de los precios dentro de niveles compatibles con la estabilidad monetaria.
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Cómo se buscó revertir los efectos de la hiperinflación
La crisis de precios de finales de los años ochenta dejó consecuencias que trascendieron el encarecimiento de los bienes y servicios. Durante ese periodo, la economía peruana experimentó un proceso de dolarización, por el cual las personas y las empresas recurrieron a la moneda estadounidense para proteger el valor de sus recursos ante la pérdida de poder adquisitivo del sol.
Para revertir esa situación, Velarde explicó que fue necesario mantener una inflación semejante a la de Estados Unidos. Sin embargo, consideró que la estabilidad de precios no bastaba por sí sola para recuperar la confianza en la moneda nacional. “Pero no era suficiente y se estableció que los precios deberían incluirse también en soles”, recordó durante su intervención.
El BCRP también incorporó requerimientos de encaje para desincentivar los préstamos en dólares dentro del sistema bancario. Según las cifras expuestas por Velarde, la proporción de créditos denominados en moneda extranjera disminuyó del 81% en 2000 al 23% en la actualidad. La reducción refleja el cambio en la composición de los préstamos y el menor peso del dólar en el financiamiento bancario.
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La respuesta ante las crisis económicas internacionales
El titular del banco central sostuvo que la capacidad de reacción de la política monetaria fue importante para afrontar episodios de incertidumbre, entre ellos la crisis financiera internacional de 2008 y la pandemia de covid-19. En ambos casos, contar con instrumentos adecuados y margen para actuar permitió responder a escenarios adversos sin abandonar el objetivo de preservar la estabilidad monetaria.
Velarde también afirmó que la inflación subyacente peruana se ha mantenido por debajo de la registrada en Estados Unidos durante este siglo. “Nuestra inflación subyacente ha estado por debajo de la inflación de Estados Unidos en este siglo”, señaló. Este indicador excluye componentes cuyos precios suelen presentar variaciones pronunciadas, por lo que permite observar con mayor claridad las tendencias persistentes de la inflación.
La experiencia peruana se sustenta, de acuerdo con lo expuesto por el funcionario, en un conjunto de decisiones institucionales y monetarias aplicadas a lo largo de varias décadas. La autonomía del BCRP, el control de la inflación y las medidas para reducir la dolarización forman parte de ese proceso, que ha permitido al país registrar una evolución de precios comparativamente baja en la región.
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