El diagnóstico temprano puede cambiar el pronóstico del cáncer de mama. El cirujano oncólogo mastólogo Jorge Torres Maldonado afirmó que los tumores detectados antes de alcanzar los dos centímetros, sin afectación de ganglios ni enfermedad a distancia, tienen una tasa de curación de entre 98% y 99%.
El especialista sostuvo que la consulta oportuna permite indicar tratamientos menos agresivos y aumenta las posibilidades de controlar la enfermedad. “Todo bulto pequeño se cura completamente cuando es cáncer”, señaló durante una entrevista radial, al advertir que el miedo al diagnóstico suele postergar la atención médica.
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La mayor incidencia de esta enfermedad se registra desde los 40 años. Por ese motivo, Torres Maldonado recomendó que, a partir de esa edad, las mujeres se realicen una mamografía, una ecografía y una evaluación preventiva con un especialista, aun cuando no presenten síntomas.
La detección precoz permite preservar la mama en casos seleccionados
En las personas menores de 40 años, la ecografía y el examen clínico suelen ser los primeros estudios indicados ante la aparición de una lesión. El médico explicó que cada caso requiere una valoración individual, ya que las características del bulto, la edad y los antecedentes familiares orientan la conducta posterior.
Un nódulo no implica por sí solo un diagnóstico de cáncer. En pacientes jóvenes, una lesión con bordes definidos puede corresponder a una alteración benigna, aunque debe ser evaluada mediante examen físico y ecografía para establecer su origen.
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La situación cambia cuando el bulto es duro, tiene bordes irregulares o poco definidos, altera la piel o aparece junto con ganglios en la axila. En esos casos, el abordaje puede incluir mamografía, ecografía y una biopsia para analizar el tejido y definir si existe una lesión maligna.
El dolor mamario suele asociarse a causas benignas
El dolor en las mamas se vincula con procesos benignos en el 99% de los casos, de acuerdo con Torres Maldonado. Los cambios hormonales son una causa frecuente en mujeres en edad fértil y pueden generar ardor, sensación de quemazón o molestias punzantes sin una localización precisa.
También existen cuadros inflamatorios que requieren atención. Algunas mastitis crónicas, que no están relacionadas con la lactancia, pueden provocar dolor persistente, formación de abscesos y secreción de pus. El especialista indicó que estas manifestaciones pueden mantenerse pese a los tratamientos iniciales dirigidos contra una infección.
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Las molestias no siempre se originan en la glándula mamaria. Las malas posturas al dormir, los desgarros musculares y los problemas en la espalda, el cuello o los hombros también pueden irradiar dolor hacia esa zona del cuerpo. La amplia conexión nerviosa entre esas áreas puede explicar síntomas que, en principio, parecen mamarios.
Los antecedentes familiares pueden justificar una evaluación genética
El cáncer de mama tiene un origen multifactorial en cerca del 90% de los diagnósticos, mientras que el 10% restante se relaciona con factores hereditarios o genéticos, según explicó el oncólogo. Esto significa que la mayoría de los casos no responde a una única causa ni puede atribuirse de forma directa a un antecedente familiar.
La evaluación genética puede considerarse cuando existen tres familiares de primera línea con cáncer de mama o cinco parientes de segundo o tercer grado con distintos tipos de cáncer. Esa consulta permite determinar si hay patrones hereditarios que requieran controles diferenciados o medidas de prevención específicas.
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Entre los factores asociados con la enfermedad, Torres Maldonado mencionó la exposición prolongada a estrógenos, no haber tenido hijos, el uso extendido de anticonceptivos orales, las terapias de reemplazo hormonal, la radioterapia recibida durante la infancia por linfomas y algunas lesiones premalignas previas. Aun así, precisó que reunir varios de estos factores no determina que una persona vaya a desarrollar cáncer.
¿Existe el cáncer de mama en varones y cómo se puede detectar?
El cáncer de mama no es exclusivo de las mujeres. Según explicó Torres Maldonado, alrededor del 1% de los casos se presenta en hombres, una proporción baja que no exime a este grupo de los controles ni de la atención ante cambios físicos en la zona mamaria.
El especialista señaló que la detección en varones sigue principios similares a los aplicados en mujeres: un bulto, la retracción de la piel, una secreción por el pezón o la presencia de ganglios en la axila deben motivar una consulta médica inmediata. El examen clínico, complementado con ecografía o mamografía según el caso, permite definir si la lesión requiere estudios adicionales como una biopsia.
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El tratamiento en hombres se define de acuerdo con las características del tumor y puede incluir quimioterapia, radioterapia, cirugía conservadora o procedimientos radicales. Torres Maldonado remarcó que, al igual que en las mujeres, el diagnóstico tardío reduce las opciones terapéuticas y complica el pronóstico, por lo que la consulta temprana resulta determinante también en este grupo de pacientes.
El tratamiento depende del tamaño, el tipo y la extensión del tumor
El cáncer de mama en varones representa alrededor del 1% de los casos. El especialista remarcó que los hombres también deben consultar ante la presencia de un bulto, retracción de la piel, secreciones u otros cambios en la zona mamaria, ya que el diagnóstico tardío puede limitar las opciones terapéuticas.
Los tratamientos se definen según las características del tumor y la situación de cada paciente. En tumores pequeños, hormonales y detectados en personas mayores de 60 años, pueden indicarse esquemas menos intensivos. En determinados cuadros, una cirugía seguida de medicación hormonal puede evitar la necesidad de quimioterapia o radioterapia.
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En pacientes jóvenes con enfermedad más extendida, compromiso de la piel o afectación ganglionar, el abordaje puede comenzar con tratamientos sistémicos. Entre las alternativas figuran la quimioterapia, las terapias dirigidas y la inmunoterapia, antes de evaluar una cirugía y, si corresponde, radioterapia posterior.
Los tumores avanzados presentan un mayor riesgo de recaída
La tendencia médica busca conservar la mama cuando las condiciones clínicas lo permiten. La extirpación completa de la glándula no es necesaria en todos los casos para alcanzar la curación, aunque esa posibilidad depende, entre otros factores, de que el tumor se haya identificado en una fase inicial.
La recurrencia puede aparecer cuando células cancerosas permanecen en circulación y, tiempo después, se instalan en otros tejidos. El riesgo aumenta en tumores grandes, con compromiso de la piel o de los ganglios, debido a que pueden desarrollar mecanismos de resistencia frente a tratamientos convencionales.
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Torres Maldonado insistió en que la consulta preventiva y la evaluación de cualquier cambio físico son herramientas centrales para detectar lesiones en fases tratables. La mamografía, la ecografía y el examen clínico permiten definir el origen de un bulto o dolor y establecer, cuando es necesario, estudios complementarios.
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