El Fenómeno El Niño representa un riesgo para la salud de niños y adolescentes que va más allá del aumento de la temperatura. Según explicó el Dr. Carlos Priale, médico pediatra de la Clínica Anglo Americana, la combinación de calor, humedad, lluvias y posibles alteraciones en el acceso a agua segura puede favorecer distintos problemas de salud que requieren prevención y vigilancia por parte de las familias.
Los bebés y menores de cinco años constituyen el grupo más vulnerable, debido a que su organismo tiene menor capacidad que el de un adulto para adaptarse a cambios bruscos de temperatura. A este grupo se suman los niños con enfermedades crónicas, quienes ya presentan fiebre, vómitos o diarrea, y los adolescentes que realizan actividad física intensa al aire libre.
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Tres problemas de salud que exigen atención
El especialista identificó tres afecciones principales asociadas a las condiciones climáticas de El Niño. La primera es la deshidratación, el agotamiento y el golpe de calor, consecuencia de la pérdida rápida de líquidos ante temperaturas elevadas, en particular cuando los menores realizan actividades al aire libre.
La segunda corresponde a las infecciones gastrointestinales, favorecidas por el deterioro de alimentos a causa del calor y por problemas en el abastecimiento o la seguridad del agua tras episodios de lluvia. La tercera son las afecciones dermatológicas: el calor y la sudoración pueden provocar sarpullido, dermatitis en zonas de pliegues o agravar cuadros previos de dermatitis atópica y urticaria.
Medidas de prevención
Para reducir la probabilidad de deshidratación, el pediatra recomendó:
- Ofrecer agua con frecuencia
- Utilizar ropa ligera
- Mantener los espacios ventilados
- Evitar el ejercicio intenso y la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00
En menores de seis meses con lactancia materna exclusiva, la indicación es mantener tomas frecuentes y no ofrecer agua adicional salvo indicación médica. Frente al riesgo de infecciones gastrointestinales, el especialista subrayó la importancia de consumir agua segura, reforzar el lavado de manos y asegurar una adecuada refrigeración y conservación de los alimentos. Para las afecciones de la piel, aconsejó ropa ligera y permanencia en espacios frescos y ventilados.
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Señales de alertar
Priale señaló que los niños pequeños no siempre logran expresar con claridad que sienten sed, mareo o malestar, por lo que corresponde a los adultos anticiparse. Entre los síntomas que deben llamar la atención de las familias figuran:
- Sed intensa
- Boca y labios secos
- Disminución de la cantidad de orina
- Cansancio, mareos y dolor de cabeza
- Vómitos, somnolencia o cambios en el comportamiento
¿Cuándo buscar atención médica?
El pediatra fue específico respecto de los signos que requieren intervención médica sin demora. “La prevención debe comenzar antes de que el niño presente sed intensa, cansancio o algún otro síntoma”, declaró el especialista, que insistió en que la hidratación adecuada, el cuidado de la higiene alimentaria y el reconocimiento temprano de señales de alarma son medidas fundamentales para proteger a los menores.
La pérdida de conciencia, las convulsiones, la dificultad para respirar o una temperatura corporal muy elevada constituyen, según el especialista, motivos para buscar atención médica de inmediato. “Durante periodos de altas temperaturas y cambios bruscos del clima, los adultos deben anticiparse, reforzar las medidas de prevención y estar atentos a cualquier cambio en su comportamiento o estado general”, sostuvo Priale.
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