Una niña de dos años y siete meses desapareció de manera extraña de su vivienda en Huánuco, Perú, mientras jugaba en el patio de su casa. Sus padres temen que haya sido víctima de trata de personas. El caso de Zoe Aitana Criollo Paucar ha conmocionado a su familia y a la comunidad, que busca respuestas desde el 16 de febrero.
Minutos de ausencia y el inicio de una búsqueda sin pistas
De acuerdo con el relato de Ada Paucar, madre de la menor, la mañana transcurría con normalidad. Delegó el cuidado de su hija a una sobrina de quince años mientras atendía animales al otro lado de la vivienda. Al regresar, Zoe ya no estaba en el patio.
“Me demoré eso de quince a veinte minutos y al regresar ya no estaba mi hijita”, relató la madre.
Clinton Criollo, padre de la niña, recordó que su hija solía recibirlo con abrazos y palabras de cariño. Desde el día de la desaparición, la familia vive sumida en la incertidumbre y el dolor.
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Sin rastros ni evidencias: hipótesis de un rapto
La búsqueda comenzó de inmediato. Familiares, vecinos y la Policía Nacional del Perú (PNP) recorrieron el río Huallaga, caminos y zonas rurales cercanas durante varias semanas, utilizando drones y perros especializados. No se halló ninguna prenda ni objeto de la menor.
“Hemos buscado casi un mes y algo de 25 días en el río y no hemos encontrado ni una prenda, ni unas botitas”, declaró Cliinton Criollo a Latina Noticias.
El caserío carece de cámaras de videovigilancia y la señal de telefonía móvil es limitada, lo que complicó las tareas de búsqueda. Según el padre, el río desemboca en una represa donde suelen encontrarse cuerpos en caso de accidentes, pero no apareció evidencia de que Zoe hubiera caído al agua.
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Ante la ausencia de pruebas, los padres comenzaron a temer que su hija haya sido raptada. De esta manera, llegaron a Lima para solicitar ayuda con más celeridad.
“La carretera central está pasando cerca aquí y yo creo que hay tanta maldad de gente que pasa, tantas personas que están ahí”, manifestó Criollo, señalando la posibilidad de que la menor sea víctima de trata de personas.
Estafas y falta de apoyo
La familia denunció que recibió llamadas extorsivas de personas que exigían dinero a cambio de información sobre el paradero de Zoe.
“Deposité un monto por la desesperación”, admitió el padre. El caso fue reportado a la División de Investigación Criminal (Divincri) de Huánuco, pero hasta ahora no hay avances significativos.
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Los padres lamentan que, pese a sus insistentes pedidos de apoyo a las autoridades, no han recibido atención suficiente.
“Nosotros tenemos que ir ahora a pedir apoyo para los rescatistas ahora que ha bajado el agua, a pedir apoyo para que nos ayuden, porque el río ya está bien bajo”, explicó Ada Paucar.
El dolor y la incertidumbre obligaron a la pareja a abandonar la casa donde vivían. Los juguetes de Zoe permanecen en el patio, intactos, mientras la familia mantiene la esperanza de encontrarla.
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