Las lluvias registradas durante octubre permitieron una recuperación considerable de los principales embalses del Canal de Panamá, que comenzaron noviembre con niveles cercanos a sus máximos operativos.
Al mediodía del viernes 6, el lago Gatún alcanzaba 87.10 pies y Alhajuela registraba 248.35 pies, según las mediciones automáticas de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
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La recuperación representa un cambio significativo frente a las condiciones de septiembre, cuando existía preocupación por la posibilidad de que las reservas resultaran insuficientes para enfrentar el verano de 2027.
Gatún pasó de 84.06 pies el 11 de septiembre a 87.10 pies, una ganancia de 3.04 pies, equivalente a aproximadamente 93 centímetros de elevación.
El comportamiento de Alhajuela fue igualmente favorable, pues su nivel aumentó de 239.02 a 248.35 pies durante el mismo período, una recuperación de 9.33 pies, equivalentes a 2.84 metros.
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Ambos embalses se encuentran ahora próximos a sus referencias máximas operativas, establecidas en 87.50 pies para Gatún y 250 pies para Alhajuela.
Los registros muestran que Gatún se encuentra apenas 0.40 pies por debajo de esa referencia, mientras Alhajuela mantiene una diferencia de 1.65 pies.
La recuperación fue particularmente importante porque octubre había sido identificado como uno de los meses de mayor incertidumbre para la administración canalera. Ayax Murillo Burgos, gerente de Hidrología de la ACP, había advertido que los aportes de ese mes durante las últimas tres décadas generalmente se habían mantenido por debajo de los promedios esperados.
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El antecedente más preocupante correspondía a octubre de 2023, considerado el más seco desde 1959, cuando la reducción de precipitaciones agravó la crisis hídrica que posteriormente afectó las operaciones de la vía. En contraste, octubre de 2026 cerró con 351.6 milímetros de lluvia, un 17.2% por encima del promedio histórico, lo que contribuyó a mejorar las condiciones de almacenamiento.
Las gráficas de la ACP muestran una tendencia ascendente sostenida en ambos embalses durante octubre, especialmente después de la segunda semana. Gatún pasó de niveles próximos a 85 pies al inicio del período hasta superar los 87 pies, mientras Alhajuela registró un incremento más pronunciado, acercándose a 249 pies al comenzar noviembre.
El comportamiento de las precipitaciones resulta determinante porque el Canal depende del agua dulce almacenada en sus lagos para operar las esclusas y abastecer a las plantas potabilizadoras.
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La cuenca hidrográfica permite suministrar agua a más del 50% de la población panameña, además de sostener una actividad esencial para el comercio marítimo internacional.
La mejoría también ofrece un margen adicional para administrar las operaciones durante los próximos meses, después de que la ACP adoptara restricciones de tránsito y medidas de conservación ante el déficit hídrico.
En octubre, la vía aumentó su capacidad programada a 33 tránsitos diarios, favorecida por una disponibilidad de agua superior a la prevista anteriormente.
No obstante, los especialistas han advertido que el comportamiento de noviembre será decisivo para consolidar las reservas, debido a que históricamente constituye el mes más lluvioso de la cuenca. Las proyecciones relacionadas con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño mantienen la posibilidad de una estación seca anticipada y prolongada durante 2027.
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Durante los primeros días de noviembre, el lago Gatún mantuvo una tendencia ligeramente ascendente, después de superar los 87 pies el día 1, por primera vez desde abril. El 4 de noviembre alcanzó 87.08 pies y el viernes 6 registraba 87.10 pies, mientras las mediciones mostraban una estabilización de sus niveles, favorecida por las precipitaciones acumuladas durante octubre.
Por su parte, Alhajuela comenzó noviembre con niveles superiores a los 248 pies, alcanzó aproximadamente 248.8 pies en los primeros días y posteriormente mostró un ligero descenso. El viernes 6 se situaba en 248.35 pies, todavía cerca de su referencia máxima de 250 pies, lo que refleja una recuperación importante frente a los niveles registrados durante septiembre.
El riesgo adquiere relevancia porque entre mayo y agosto las precipitaciones estuvieron 34% por debajo del promedio, mientras los aportes de agua hacia los embalses disminuyeron 44%. Esta diferencia demuestra que no toda la lluvia termina convertida en escurrimiento aprovechable, una condición que influye directamente en la capacidad de almacenamiento.
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Las mediciones actuales ofrecen un panorama más favorable que el observado durante septiembre, pero todavía no garantizan que las reservas sean suficientes para toda la próxima estación seca. La ACP deberá continuar evaluando las lluvias, los caudales y el consumo de agua, mientras noviembre define cuánto recurso podrá conservarse para las operaciones y el abastecimiento de 2027.
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