La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) detectó una brecha de $54.76 entre lo que cuesta llenar la canasta básica en un supermercado y lo que cuesta en un minisúper o abarrotería.
El dato surge del monitoreo correspondiente a la segunda quincena de septiembre de 2026.
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La comparación incluye los 59 productos que integran la Canasta Básica de Alimentos, una lista definida por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El costo en supermercados subió $1.35 en dos semanas.
En los supermercados, el conjunto completo de productos costó $306.03 durante la quincena analizada.
La cifra representa un aumento de $1.35 respecto de la primera quincena de septiembre.
En los minisúper y abarroterías que forman parte de las rutas de vigilancia de la Acodeco, el mismo listado llegó a $360.79.
Ese costo subió $5.58 frente a la quincena anterior, un incremento mayor al registrado en los supermercados.
La respuesta a por qué hay tanta diferencia de precios entre un supermercado y una abarrotería en Panamá está en el sistema de libre oferta y demanda, donde la Acodeco no fija ni controla los valores de estos productos, solo recopila y publica la información para que el consumidor compare antes de comprar.
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Por eso un mismo artículo puede tener precios distintos, según el establecimiento donde se adquiera.
Entre los artículos de consumo frecuente que la institución verifica en sus recorridos figuran la carne de res, el pollo, el arroz, los huevos y los vegetales. Son justamente estos productos los que muestran mayores variaciones de precio de un comercio a otro.
La Acodeco atribuye parte de esa variabilidad a la estacionalidad de los productos agropecuarios, uno de los múltiples factores que inciden en el comportamiento de los costos.
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A eso se suman las promociones, los cambios en los costos de abastecimiento y la disponibilidad de mercadería en cada establecimiento.
El monitoreo se construye a partir de visitas presenciales a comercios de los distritos de Panamá y San Miguelito.
En el caso de los supermercados, las verificaciones se concentraron en esas dos zonas. Las rutas de vigilancia también llegaron a minisúper y abarroterías de sectores como Betania, Juan Díaz, Parque Lefevre y Pueblo Nuevo, entre otros puntos de la capital.
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Esa cobertura territorial permite a la Acodeco construir un panorama comparativo entre distintos formatos de comercio.
La institución precisa que los valores publicados corresponden exclusivamente a las fechas en que se realizaron las visitas. Los precios pueden cambiar luego por ofertas puntuales, ajustes en los costos de los comerciantes o variaciones en la disponibilidad de los productos.
Ante este panorama, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia insiste en que el consumidor compare precios entre distintos establecimientos antes de hacer sus compras.
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La recomendación busca que las familias puedan ajustar su presupuesto según dónde encuentren mejores condiciones.
La entidad también pide revisar con atención las cantidades y unidades de medida de cada producto. Un precio más bajo no siempre equivale a un mejor negocio si el contenido del empaque es menor.
Comprobar las condiciones reales de las ofertas es otro de los puntos que la institución remarca. Las promociones pueden estar sujetas a restricciones de cantidad, fecha o forma de pago que no siempre resultan evidentes a simple vista.
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En Panamá el monitoreo de la canasta básica se publica de forma periódica y constituye una de las principales herramientas con las que cuenta la Acodeco para transparentar el comportamiento de los precios en elmercado panameño.
La institución señala que mantiene estos recorridos como parte de su función de vigilancia, aunque sin intervenir en la fijación de los valores finales que cada comercio establece.
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