Panamá necesita ejecutar una agenda común para elevar su competitividad, con responsabilidades definidas entre el Gobierno, el sector privado, la academia y los trabajadores, afirma la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura.
Aduce que el reciente XVIII Foro Nacional para la Competitividad planteó que ninguno de esos sectores puede lograr transformaciones de manera aislada, toda vez que la coordinación requiere objetivos compartidos, indicadores y seguimiento.
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El ente empresarial manifiesta que la Estrategia Nacional de Competitividad 2024-2029 establece una ruta para avanzar en ese propósito.
La estrategia contempla 158 acciones y más de 700 hitos, dijo durante el foro la presidenta del Centro Nacional de Competitividad, Marcela Galindo, quien dirigió la Cámara durante el periodo 2022-2023.
“Como país nosotros tenemos una ventaja geográfica increíble, eso lo sabemos, pero la ventaja geográfica no lo es todo. Tenemos que poder explotar esa ventaja geográfica y lograr avances para poder tener lo mejor y tenerlo lo más eficiente”, explicó.
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Durante el segundo año de la estrategia, la Cámara de Comercio aduce que contempló 32 acciones estratégicas que se desplegaron a través de 285 hitos de implementación: el 50% ya concluyó y el 47% permanece en ejecución.
Los resultados muestran que existe una base de trabajo, aunque el desafío pasa por acelerar el ritmo.
La coordinación entre sectores debe traducirse en decisiones, eliminación de obstáculos y cumplimiento de los acuerdos, afirma.
Al referirse a la marca país, señala que esta ilustra ese proceso, pues la iniciativa estaba incluida entre las acciones de la estrategia y, aunque ya registra avances, su efecto dependerá de que la imagen proyectada al exterior coincida con la experiencia que ofrece Panamá.
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Para el gremio, la reputación de un país tiene consecuencias económicas. Incide en las decisiones de las empresas que evalúan inversiones, en los turistas que seleccionan destinos y en los compradores internacionales que buscan proveedores.
La competitividad, agrega, también depende de asuntos concretos: talento preparado para las necesidades del mercado, un Estado más ágil y digital, seguridad jurídica, infraestructura eficiente y una plataforma logística que permita capturar mayor valor.
Las instituciones que cumplen sus funciones fortalecen la confianza. Ese activo influye en la productividad, el empleo y la capacidad del país para atraer oportunidades.
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Los empresarios reiteran que el Gobierno debe crear condiciones y ejecutar políticas públicas, mientras que el sector privado tiene la tarea de invertir, innovar y generar empleo.
Indican que la academia debe formar profesionales, investigar y vincular el conocimiento con las necesidades productivas, en tanto que los trabajadores aportan experiencia y una perspectiva necesaria sobre formación, productividad y empleo.
Explican que los cuatro sectores comparten una misma mesa, pero esa instancia debe funcionar como un método de trabajo. Cuando cada actor avanza por separado, se diluyen recursos y se demora la ejecución, no dudan en afirmar.
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Panamá, en opinión de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, cuenta con una hoja de ruta y ahora el siguiente paso consiste en reducir la dispersión y convertir los compromisos en acciones verificables.
La diferencia dependerá de la capacidad de ejecutar en conjunto y llevar esa agenda a resultados concretos para el país, sostiene el ente empresarial.
En el recién finalizado XVIII Foro Nacional para la Competitividad, organizado por el Centro Nacional de Competitividad, uno de los temas centrales fue cómo aprovechar la posición estratégica del país para generar mayor inversión, empleo y productividad.
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Aurelio Barría Pino, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, insistió en esa oportunidad en la importancia de revisar los avances alcanzados y definir las acciones necesarias para el desarrollo del país durante los próximos años.
Solicitó fortalecer la confianza como punto clave para impulsar nuevas oportunidades económicas y atraer capital hacia sectores estratégicos. Barría Pino puntualizó que “eso se traduce en más empleos, más oportunidades y más inversión en sectores estratégicos de nuestro país”.
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