Lula advierte en Panamá que la única guerra de América Latina es contra el hambre y la desigualdad

En la apertura del Foro Económico de la CAF en Panamá, líderes regionales llamaron a fortalecer la integración frente a presiones externas y un escenario global más incierto

Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, afirmó que América Latina y el Caribe no son un espectador del nuevo orden global, sino un actor estratégico con capacidad para aportar soluciones en un mundo fragmentado. Captura de video

La falta de integración regional, las presiones externas y la persistencia de la desigualdad marcaron el tono de la plenaria inaugural del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2026, que se desarrolla esta semana en Panamá con la participación de más de seis jefes de Estado y de Gobierno, cientos de empresas y delegaciones oficiales de más de 70 países.

El mensaje más enfático llegó del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien cuestionó la debilidad histórica de los mecanismos de coordinación regional y advirtió que América Latina continúa fragmentada en un contexto global cada vez más complejo.

En su intervención, señaló que la región no ha logrado consolidar una voz común pese a contar con instituciones como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), cuya capacidad de incidencia —afirmó— no ha sido suficiente frente a los desafíos actuales.

Read more!

Lula advirtió que América Latina y el Caribe enfrentan crecientes presiones externas, tanto geopolíticas como económicas, que inciden en las decisiones internas de los países.

En ese escenario, sostuvo que la región no puede seguir actuando de forma aislada y remarcó que la verdadera amenaza no proviene de conflictos armados, sino de problemas estructurales no resueltos.

El mandatario brasileño fue claro al afirmar que América Latina no está en guerra con otros bloques ni con potencias extranjeras.

“La única guerra que tiene esta región es contra el hambre, la pobreza y la desigualdad”, planteó, al subrayar que esos flagelos siguen afectando a millones de personas y erosionando la estabilidad social y política de los países.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que la única guerra que enfrenta América Latina es contra el hambre, la pobreza y la desigualdad, y advirtió sobre los riesgos de la desintegración regional. Captura de video

Lula señaló que, mientras otras regiones del mundo concentran recursos en disputas geopolíticas, América Latina debería enfocar sus esfuerzos en erradicar las brechas sociales que persisten desde hace décadas.

A su juicio, la falta de integración regional ha limitado la capacidad de respuesta conjunta frente a estos desafíos y ha debilitado el peso del bloque en los espacios internacionales de decisión.

En ese contexto, insistió en que la integración regional no es una consigna ideológica, sino una herramienta práctica para enfrentar esa “única guerra” que atraviesa a la región.

Coordinación de políticas, cooperación productiva y estrategias comunes permitirían —dijo— avanzar en seguridad alimentaria, reducción de la desigualdad y mayor autonomía frente a presiones externas.

La apertura formal del foro estuvo a cargo del presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados, quien planteó que la región atraviesa un punto de inflexión en el actual panorama global.

Según explicó, el sistema internacional basado en reglas muestra señales de fractura y está siendo reemplazado por uno centrado en intereses y conflictos, lo que obliga a América Latina y el Caribe a actuar con mayor cohesión.

Díaz-Granados recordó que el foro se celebra en el marco del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, impulsado por Simón Bolívar como un intento temprano de integración regional.

El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, llamó a consolidar a América Latina como un bloque unido para fortalecer su poder de negociación y enfrentar presiones externas en un escenario internacional cada vez más tenso. Captura de video

A su juicio, el encuentro retoma esa visión histórica al buscar mecanismos concretos de coordinación que permitan a la región fortalecer su presencia en el escenario global.

En su discurso, enfatizó que América Latina y el Caribe no son un actor marginal en el mundo actual. “En el ajedrez político global, nuestra región no es un espectador, sino un jugador de primer orden”, afirmó, al destacar que el continente cuenta con activos estratégicos clave para los desafíos globales, como seguridad alimentaria, transición energética y desarrollo tecnológico.

El presidente de CAF destacó que la región, con más de 650 millones de habitantes y una diversidad territorial incomparable, posee los recursos que el mundo demanda.

Mencionó la capacidad agrícola para garantizar la seguridad alimentaria global, la disponibilidad de minerales críticos para la transición energética y la inteligencia artificial, y el potencial para generar confianza en un contexto de incertidumbre internacional.

Frente a ese escenario, advirtió que los principales obstáculos siguen siendo internos. Señaló como desafíos estructurales la alta informalidad, la persistencia de la pobreza, el desempleo, la inseguridad, los flujos migratorios desordenados y el desgaste de las instituciones democráticas.

Según indicó, estos problemas solo pueden enfrentarse mediante una acción colectiva que priorice el bienestar por encima de las diferencias ideológicas.

El Foro Económico de la CAF reúne en Panamá a los presidentes de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Guatemala, al primer ministro de Jamaica y al presidente electo de Chile, junto a ministros de Economía, Relaciones Exteriores y otras altas autoridades de América Latina y el Caribe. Cortesía

Díaz-Granados sostuvo que fortalecer la integración regional dejó de ser una aspiración y se convirtió en un imperativo estratégico. En ese sentido, subrayó que integrar economías, coordinar políticas y sumar capacidades permitiría irrigar prosperidad y materializar el potencial colectivo de América Latina y el Caribe.

Sobre el rol de CAF, señaló que la institución cuenta hoy con 24 países accionistas y avanza para consolidarse como el banco de desarrollo con mayor presencia geográfica en la región.

Indicó que CAF es actualmente el principal emisor no soberano de América Latina y el Caribe y que proyecta un crecimiento de al menos 70% de su cartera hacia 2031, con el objetivo de alcanzar 100 mil millones de dólares en nuevas aprobaciones.

El presidente de CAF adelantó que durante la semana del foro se espera cerrar alrededor de 35 acuerdos con socios estratégicos de más de 70 países, enfocados en áreas como transformación digital, transición energética, comercio, sostenibilidad, infraestructura y resiliencia.

Como anfitrión del encuentro, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, destacó que el foro no es una cumbre política tradicional, sino un espacio de diálogo entre gobiernos, sector privado y organismos multilaterales interesados en el desarrollo regional. Mulino defendió la economía de mercado, la cooperación entre países y la alianza público-privada como motores de crecimiento.

Cifras de 2025 indican que alrededor del 25,5% de la población de América Latina y el Caribe vivió en situación de pobreza. EFE/ Gustavo Amador

No obstante, reconoció que el libre comercio por sí solo no garantiza igualdad de oportunidades y que el Estado debe intervenir para reducir brechas sociales.

Desde su experiencia en acuerdos transnacionales, sostuvo que América Latina debe conformarse como un bloque único para tener poder real de negociación frente a un mundo cada vez más marcado por la imposición de intereses.

Mulino advirtió que la región enfrenta un escenario internacional tenso y que Panamá, por su posición estratégica y su canal interoceánico, ha convivido históricamente con presiones externas. En ese sentido, llamó a actuar con mayor cohesión regional para evitar repetir errores del pasado y fortalecer la posición de América Latina en el nuevo orden global.

La plenaria inaugural dejó así un diagnóstico compartido: América Latina y el Caribe cuentan con recursos, población y ubicación estratégica para jugar un papel relevante en el mundo, pero siguen limitadas por la fragmentación interna.

Frente a un escenario global más incierto, los líderes coincidieron en que la integración regional, la cooperación y la acción colectiva ya no son opciones, sino condiciones necesarias para enfrentar las amenazas económicas, sociales y geopolíticas que enfrenta la región.

Read more!