El 7 de agosto de 2026, en Riad, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron el llamado “Pacto de la Meca”. Su nombre no deja dudas sobre el sentido religioso de este acuerdo militar: en los tres países se profesa mayoritariamente el islam.
Según el índice Global Firepower 2026, que compara a 145 países por su capacidad militar, Arabia Saudita ocupa el puesto 25, con un presupuesto de defensa de aproximadamente 63.988 millones de dólares (8.º), un PBI medido por paridad de poder adquisitivo de 2,213 billones de dólares (17.º), 247.000 efectivos en actividad (26.º) y una población de 36,5 millones de habitantes (41.º). Su aviación dispone de 283 cazas (7.º) y 81 aviones de ataque (8.º), mientras que su marina cuenta con 7 fragatas (12.º). Este país encabeza regionalmente a las otras cinco monarquías del Golfo (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein y Omán).
PUBLICIDAD
Pakistán se ubica en el puesto 14, con un presupuesto militar de 9.102 millones de dólares (38.º), un PBI en paridad de poder adquisitivo de 1,39 billones de dólares (26.º), 660.000 efectivos en actividad (7.º) y 252,4 millones de habitantes (5.º); dispone de 331 cazas (6.º), 90 aviones de ataque (7.º), 9 fragatas (10.º) y 8 submarinos (11.º). Pakistán tiene una amplia frontera con Afganistán y la India, pero también con China.
Turquía es la mejor posicionada de los tres países, en el puesto 9, con un presupuesto de defensa de 51.400 millones de dólares (12.º), un PBI en paridad de poder adquisitivo de 3,018 billones de dólares (12.º), 481.000 efectivos en actividad (10.º a nivel global y la 2.ª de la OTAN) y 84,1 millones de habitantes (18.º); cuenta con 201 cazas (14.º), 17 fragatas (4.º), 14 submarinos (8.º) y un portahelicópteros (5.º). La población de Turquía es predominantemente túrquica, una etnia que se extiende desde Azerbaiyán en el Cáucaso, a cuatro países de Asia Central (Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán) y dos repúblicas semiautónomas en Rusia. También hay minorías túrquicas en Siria e Irak.
Ninguno de los tres países posee destructores según la clasificación del índice, que les asigna el puesto 145 en esa categoría. En materia nuclear, Pakistán es el único miembro del Pacto que dispone de unas 170 ojivas (7.º arsenal mundial).
PUBLICIDAD
El acuerdo firmado retoma el principio de defensa colectiva de la OTAN, por el cual una agresión contra uno de sus miembros se considera un ataque contra todos. Este tema se planteó concretamente en el conflicto militar entre Arabia Saudita y los hutíes de Yemen. Antes de que el acuerdo tripartito cumpliera dos meses de vigencia, el 5 de octubre Turquía y Pakistán anunciaron el envío de fuerzas militares en apoyo al reino saudita, tras los ataques de las milicias hutíes contra su territorio.
En una reunión de emergencia realizada en Riad, el Comité de Defensa de la alianza decidió activar los compromisos de defensa colectiva y disponer el rápido despliegue de tropas y medios militares, conforme a los acuerdos aprobados y las legislaciones nacionales. El comunicado conjunto condenó los ataques contra La Meca y Medina, así como contra ciudades, civiles e instalaciones económicas sauditas, aunque no precisó la cantidad de efectivos ni los medios que aportaría cada país. Al mismo tiempo, los tres gobiernos designaron al teniente general paquistaní Nauman Mahmud como primer secretario general de la alianza, por un mandato de tres años.
El canciller turco, Hakan Fidan, destacó que estas decisiones consolidaban la institucionalización del pacto y señaló que también se habían discutido vías de diálogo para resolver la crisis generada por esta milicia yemení proiraní.
PUBLICIDAD
En este contexto, los países del Pacto de la Meca e Irán acordaron el 26 de octubre “continuar dialogando” sobre seguridad regional. Fue el resultado de la primera reunión cuatripartita celebrada en Teherán, donde el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, recibieron al ministro de Defensa saudita, Jalid bin Salmán; al jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, y al director de Inteligencia turco, Ibrahim Kalin. El comunicado final planteó profundizar la cooperación entre los cuatro países, mientras que Pezeshkian manifestó su apoyo a los acuerdos que contribuyan a la seguridad y el desarrollo regionales. La representación saudita señaló que el objetivo era reducir las tensiones y respaldar la mediación de Qatar y Pakistán para terminar la guerra iniciada el 28 de febrero de este año.
También se discutieron sus consecuencias regionales y la situación en Palestina y el Líbano. El encuentro fue el primer contacto de alto nivel entre Irán y los integrantes del pacto desde el comienzo de la ofensiva hutí contra Arabia Saudita. Tuvo lugar, además, ante versiones de medios estadounidenses sobre una posible nueva ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán después de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
La adhesión al Pacto de la Meca no implica que sus miembros no puedan cerrar acuerdos bilaterales de defensa con otros países. Tal es el caso de Turquía y Brasil. Dos semanas después de la firma del Pacto, el 24 de agosto, Lula y Erdoğan acordaron elaborar una hoja de ruta para profundizar la cooperación bilateral, con especial énfasis en la industria militar y las asociaciones estratégicas entre empresas de ambos países.
PUBLICIDAD
Destacaron la ratificación parlamentaria del Acuerdo de Cooperación en Industria de Defensa, firmado en marzo de 2022, que contempla el desarrollo, la producción, la adquisición y el mantenimiento de equipamiento, así como la investigación conjunta, el intercambio de tecnología y la fabricación de armamentos. Para avanzar en estas iniciativas, anunciaron el envío de una delegación brasileña a Ankara, encabezada por los ministros de Defensa y de Desarrollo, Industria y Comercio. También decidieron crear un Consejo Estratégico a nivel de vicepresidentes, encargado de elaborar la hoja de ruta y supervisar su ejecución. La iniciativa coincidió con la propuesta de Lula -quien fue reelecto presidente- de aumentar las inversiones en defensa para fortalecer la protección del territorio y los intereses brasileños. Ambos mandatarios también reclamaron intensificar el diálogo para alcanzar la paz en Ucrania y Medio Oriente.
El acuerdo entre Brasil y Turquía puede servir de ejemplo para la Argentina, que podría llevar adelante una política de acuerdos de producción militar similar en el campo extrarregional. La elección de Turquía como socio ha sido una muy buena decisión de Brasil: se trata de una potencia regional con una destacada industria de drones y que es un miembro importante de la OTAN, donde es el único país islámico.
PUBLICIDAD