Las sociedades de Bomberos Voluntarios constituyen un pilar noble, imprescindible y eficaz dentro del sistema de emergencias.
En épocas donde los devastadores incendios forestales azotaron al sur de la provincia de Buenos Aires y, en mayor medida, a la región patagónica, se pone en la agenda pública la importancia de las sociedades de Bomberos Voluntarios y la inconmensurable vocación de servicio y profesionalismo de hombres y mujeres, sin retribución económica a cambio.
En un suceso inédito, fueron los propios bomberos quienes, en pleno combate del fuego, debieron alzar la voz para bregar por los recursos que les corresponden conforme a la ley.
Fondos enmarcados en una normativa sancionada por el Congreso de la Nación, que distan de ser potestad de un gobierno de turno y resultan cruciales para el mantenimiento y la operatividad de los cuarteles a lo largo del año.
Los distintos focos ígneos lograron ser controlados, pero las controversias en torno al financiamiento continúan y ameritan ser disipadas.
No se trata de transferencias discrecionales ni de aportes extraordinarios. Tampoco de colaboraciones.
Es indispensable abordar este ítem con minuciosidad y responsabilidad para evitar en un futuro las discrepancias recientes.
La situación de los Bomberos Voluntarios debe interpelarnos a todos. Sin incurrir en la intencionalidad política de pretender sacar tajada cuando son ellos quienes arriesgan su vida.