Dólar hoy en Brasil: cotización de cierre del 8 de julio

La divisa estadounidense experimentó una caída respecto a la jornada anterior

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Al cierre de operaciones, el dólar estadounidense se cotizó a 5,15 reales brasileños, lo que representa una disminución del -0,21% respecto al precio de 5,16 de la jornada anterior, según Dow Jones.

En la última semana, el dólar estadounidense registró un descenso del -1,14%, mientras que su evolución interanual muestra una disminución del -5,9%.

En los últimos días, el tipo de cambio del dólar estadounidense con respecto al real brasileño muestra una tendencia negativa, marcada por un descenso sostenido durante un día consecutivo.

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La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 9,6%, inferior a la volatilidad de referencia de 10,73%, lo que sugiere una fase de relativa estabilidad en el mercado cambiario.

El panorama del dólar en Brasil para 2026

El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.

En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.

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Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.

A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.