El dólar estadounidense cotiza al inicio de este martes 28 de abril a 4,98 reales brasileños en promedio, lo que representa un leve avance de 0,11% respecto a la sesión anterior, que también cerró en 4,98 reales, según datos de Dow Jones.
Si bien en la jornada previa la moneda estadounidense se depreció a nivel global por el optimismo generado por la propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar hacia el fin del conflicto en Medio Oriente, la elevada incertidumbre geopolítica ha reavivado las presiones inflacionarias y devuelto atractivo al dólar.
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Según el portal XTB, el principal motor de la jornada es el deterioro en el escenario geopolítico, tras señales de estancamiento e incluso retroceso en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El mercado reaccionó negativamente ante la noticia de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní no retomará contactos en Pakistán, interpretándose como un enfriamiento en el proceso diplomático. Además, la respuesta de Estados Unidos al plan propuesto por Irán ha sido considerada insuficiente, incrementando la incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar una solución a corto plazo.
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Como consecuencia, el mercado vuelve a incorporar una prima de riesgo geopolítico más alta, lo que impulsa al billete verde como activo refugio y genera presión sobre monedas emergentes, incluido el real brasileño.
Así, en los últimos siete días, el dólar estadounidense suma una subida de 0,48%; sin embargo, en el balance anual aún muestra una baja de 10,09%. En tanto, la volatilidad semanal se mantiene por debajo del promedio anual, reflejando un periodo de menor alteración en la cotización.
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El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
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Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.
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