Tras la apertura, el dólar estadounidense se cotiza este lunes 27 de abril a 4,97 reales brasileños en promedio, lo que representa una baja de 0,12% respecto a los 4,98 reales de la sesión anterior, según datos de Dow Jones.
Este giro marca un cambio respecto a la semana previa, período en el que la divisa había mostrado una tendencia alcista impulsada por factores geopolíticos. Según la plataforma especializada XTB, la caída de hoy está relacionada principalmente con una mejora en el apetito por riesgo global, lo que ha incentivado flujos hacia monedas emergentes como el real brasileño.
El principal motor de la jornada es la nueva propuesta presentada por Irán a Estados Unidos, que contempla una hoja de ruta en tres etapas para avanzar hacia la reapertura del Estrecho de Ormuz. El plan prevé la extensión del alto el fuego, la firma de acuerdos progresivos y, como fase final, la negociación sobre el programa nuclear.
Así, en la última semana, el billete verde acumula un incremento de 0,16% frente al real brasileño, aunque en el balance anual aún mantiene una baja de 10,77%.
El tipo de cambio suma dos sesiones consecutivas en valores negativos. Además, la volatilidad semanal sigue siendo menor que la registrada en el último año (11,44%), lo que apunta a un periodo de mayor estabilidad en la cotización.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.