El dólar estadounidense se cotiza al inicio de este jueves 23 de abril a 4,96 reales brasileños en promedio, lo que representa un leve avance de 0,07% respecto a los 4,96 reales registrados en la sesión previa, según cifras de Dow Jones.
La plataforma especializada XTB atribuye este movimiento principalmente al fortalecimiento global del billete verde, impulsado por la búsqueda de refugio por parte de los inversionistas en medio de un entorno internacional más incierto. En los últimos siete días, el activo estadounidense acumula una baja de 0,66% frente al real brasileño, y en el balance anual todavía conserva una baja de 10,83%.
El comportamiento actual revierte la tendencia de la jornada previa, en la que el tipo de cambio había subido 0,25%, reflejando la falta de una dirección clara en el corto plazo. En tanto, la volatilidad semanal se sitúa en 2,62%, un nivel considerablemente inferior al promedio anual de 11,41%, lo que indica un periodo de menor alteración en la cotización.
El principal factor detrás de estos movimientos es la persistencia de tensiones en Medio Oriente, donde las negociaciones entre Estados Unidos e Irán muestran pocos avances. A pesar de los intentos diplomáticos, el mercado empieza a asumir que la incertidumbre se puede prolongar, especialmente ante reportes contradictorios sobre el desarrollo de las conversaciones.
A esto se suma la continuidad de restricciones en el estrecho de Ormuz, que ha incrementado la presión sobre los precios de la energía. Esta vía es esencial para el comercio global de petróleo, por lo que cualquier interrupción tiene un impacto inmediato en los mercados. Así, el encarecimiento del crudo ha reavivado los temores inflacionarios a nivel mundial, lo que refuerza la demanda por activos refugio como el dólar.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.