El dólar estadounidense cerró la jornada de este martes 21 de abril en 4,97 reales brasileños en promedio, lo que representa un ligero incremento de 0,11% frente al mismo nivel de la sesión previa, de acuerdo con datos de Dow Jones.
Durante el día, la divisa norteamericana mantuvo un sesgo positivo en los mercados internacionales; medido a través del índice DXY, se sostuvo en terreno positivo y alcanzó un máximo intradía de 98,30 puntos.
En paralelo, el Grupo Financiero Monex señaló que el petróleo Brent retrocedió y el oro perdió terreno, reflejando una menor demanda por activos refugio, mientras el billete verde mostró un leve fortalecimiento y los bonos registraron movimientos acotados.
En una visión más amplia, la divisa acumula una caída de 0,32% en la última semana en Brasil y, en el balance anual, mantiene una depreciación de 11,05% frente al real brasileño.
El dato de hoy, además, pone fin a la racha negativa de las tres jornadas anteriores, en un contexto donde la volatilidad semanal se ubicó por debajo de la registrada en el último año, lo que sugiere un periodo de menor variación en la cotización respecto a la dinámica habitual.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.