En la última sesión el dólar estadounidense se pagó al cierre a 4,99 reales brasileños en promedio, lo que implicó un cambio del 0,18% frente a los 5 brasileños de la jornada anterior, reporta Dow Jones.
Si consideramos los datos de los últimos siete días, el dólar estadounidense marca una bajada 3,23%, de modo que en el último año aún conserva un descenso del 12,85%.
En relación a las variaciones de este día respecto de jornadas previas, acumuló cinco sesiones seguidas en caída. En los pasados siete días la volatilidad presentó un balance manifiestamente inferior a la volatilidad que mostraron las cifras del último año, así que podemos decir que está pasando por un periodo de mayor estabilidad en este contexto.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.