El dólar estadounidense se negoció al cierre a 6,86 bolivianos en promedio, de manera que supuso un cambio del 0% con respecto a los 6,86 bolivianos de la jornada previa, reporta Dow Jones.
En la última semana, el dólar estadounidense registra una subida 2,07%, de modo que en términos interanuales todavía mantiene un incremento del 1,76%.
Si comparamos la cifra con jornadas anteriores, invirtió el resultado de la jornada anterior, donde finalizó con del 0,06%, mostrando una ausencia de estabilidad en el resultado. Además, observando la volatilidad de estos siete días, se aprecia que fue inferior a la acumulada en el último año, por lo que está teniendo un comportamiento más estable de lo normal en este contexto.
Los pronósticos económicos para el dólar en Bolivia este 2026
El mercado paralelo en Bolivia mostró una estabilidad temporal a comienzos de 2026, con cotizaciones cercanas a Bs 9,64, fenómeno vinculado a las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de $4.500 millones del BID para el periodo 2026-2028
El Gobierno boliviano desea reducir el déficit fiscal al 7% este año, mientras proyecta una inflación de hasta el 17%. Aunque el FMI había advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, se mantiene la incertidumbre.
El Banco Mundial anticipa una recesión del -1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI optó por no entregar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto grado de incertidumbre.
El proceso de unificación cambiaria para el primer semestre incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), que recientemente se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta.
Aunque el tipo de cambio oficial permanece en Bs 6,96, su uso es cada vez menos relevante en las operaciones comerciales frente a los nuevos valores de mercado. Tras la fuerte volatilidad de 2025, el país encara el desafío de una transición estructural en un contexto de contracción económica.