Los mercados financieros atraviesan una corrección tras el fuerte rally previo, con retrocesos en las acciones y un repunte en el precio del petróleo, en un contexto de escepticismo sobre la solidez del frágil cese al fuego entre Estados Unidos e Irán.
A nivel global, el Grupo Financiero Monex indica que el billete verde, medido a través del índice DXY, operó bajo presión durante la jornada, alcanzando un mínimo intradía de 98.84 puntos tras la evaluación de los últimos datos económicos en Estados Unidos.
En dicho entorno, el dólar estadounidense se negoció al cierre de este jueves 9 de abril a 5,06 reales brasileños en promedio, lo que representó un descenso de 0,73% respecto a los 5,10 reales de la sesión previa, según cifras de Dow Jones.
En los últimos siete días, la divisa estadounidense registra una baja de 1,84% frente al real brasileño y, en el balance anual, mantiene una disminución de 10,28%.
El tipo de cambio acumuló dos jornadas consecutivas en números rojos. En tanto, la volatilidad semanal se ubicó en 7,28%, una cifra claramente inferior al promedio anual de 11,5%, reflejando un periodo de menor alteración en la cotización respecto a la tendencia general reciente.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.