El dólar estadounidense se negoció al cierre de este jueves 2 de abril a 5,16 reales brasileños en promedio, lo cual implicó un cambio del 0,11% frente al valor de la jornada previa, cuando cotizó a 5,16 brasileños, reporta Dow Jones.
En referencia a la rentabilidad de los últimos siete días, la divisa norteamericana registra una disminución 1,53%, por ello desde hace un año aún mantiene una bajada del 8,96%.
Comparando este dato con el de fechas previas, cortó con la racha de cotizaciones de mercado de las últimas dos sesiones. En cuanto a la volatilidad de estos siete días, se aprecia que es inferior a los datos logrados para el último año (11,74%), de forma que en esta última fase está tendiendo menos variaciones de lo habitual.
De acuerdo con el reporte de la plataforma especializada XTB, el rumbo del mercado cambiario responde a un renovado flujo hacia activos refugio; este movimiento se generó luego de que declaraciones del presidente Donald Trump reabrieran la posibilidad de nuevas acciones militares en Medio Oriente.
El mandatario afirmó que Estados Unidos está “muy cerca” de cumplir sus objetivos en Irán, pero advirtió que, de no avanzar en la resolución del conflicto, el país “golpeará extremadamente fuerte” al régimen iraní, elevando la incertidumbre en el entorno financiero.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.