El índice DXY, que mide el desempeño del dólar estadounidense frente a una canasta de monedas, cayó a su nivel más bajo en una semana, ubicándose en 99,32 puntos. Este retroceso, de acuerdo con Monex, se produjo luego de que el presidente de Irán manifestara su disposición a poner fin al conflicto en Medio Oriente, condicionado a ciertas garantías.
Dicho anuncio generó expectativas positivas entre los inversores sobre una posible resolución de la guerra, alentadas también por declaraciones de Donald Trump sobre una eventual retirada militar en la región, aun sin que se reactive el tránsito por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el presidente de Estados Unidos estimó que la situación podría extenderse entre dos y cuatro semanas más. La atención del mercado permanece centrada en el discurso que Trump ofrecerá hoy a las 19:00 horas.
En el mercado cambiario, el dólar estadounidense se negoció al cierre de este miércoles 1 de abril a 5,15 reales brasileños en promedio, lo cual implicó un cambio del 0,52% comparado con el valor de la jornada previa, cuando acabó con 5,18 brasileños, reporta Dow Jones.
Si consideramos los datos de la última semana, el dólar estadounidense marca una disminución 1,39%, por ello en el último año todavía mantiene un descenso del 8,79%.
Por otro lado, si confrontamos la cifra con jornadas anteriores, encadenó dos sesiones consecutivas en cifras negativas. En cuanto a la volatilidad de estos siete días fue inferior a la acumulada en el último año, de manera que su cotización está presentando menos variaciones de lo esperado últimamente.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.