En la última sesión el dólar estadounidense se pagó al cierre a 6,86 bolivianos en promedio, de manera que implicó un cambio del 1,36% si se compara con el valor de la sesión previa, cuando se situó en 6,77 bolivianos, reporta Dow Jones.
En relación a la última semana, el dólar estadounidense registra una subida del 1,76%.
Comparando este dato con el de jornadas previas, sumó dos sesiones seguidas de ganancias. Además, observando la volatilidad de estos siete días, se aprecia que fue de 16,58%, que es una cifra sutilmente superior al dato de volatilidad anual (15,14%), mostrándose como un activo con mayores alteraciones de lo esperado.
Los pronósticos económicos para el dólar en Bolivia este 2026
El mercado paralelo en Bolivia mostró una estabilidad temporal a comienzos de 2026, con cotizaciones cercanas a Bs 9,64, fenómeno vinculado a las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de $4.500 millones del BID para el periodo 2026-2028
El Gobierno boliviano desea reducir el déficit fiscal al 7% este año, mientras proyecta una inflación de hasta el 17%. Aunque el FMI había advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, se mantiene la incertidumbre.
El Banco Mundial anticipa una recesión del -1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI optó por no entregar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto grado de incertidumbre.
El proceso de unificación cambiaria para el primer semestre incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), que recientemente se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta.
Aunque el tipo de cambio oficial permanece en Bs 6,96, su uso es cada vez menos relevante en las operaciones comerciales frente a los nuevos valores de mercado. Tras la fuerte volatilidad de 2025, el país encara el desafío de una transición estructural en un contexto de contracción económica.