El dólar estadounidense abrió la jornada del lunes 30 de marzo en 5,24 reales brasileños en promedio, según cifras de Dow Jones. Este valor no presentó variación frente a la sesión anterior, marcando un leve cambio del 0,1% y dejando en evidencia la dificultad para definir una tendencia clara en el corto plazo, ya que en la jornada previa el tipo de cambio había registrado una disminución del 0,25%.
Durante la última semana, el billete verde acumuló un incremento de 0,18% frente al real brasileño; sin embargo, en el balance anual, la divisa estadounidense aún mantiene una baja del 7,41%, reflejando la apreciación sostenida del real en los últimos doce meses.
Por otro lado, la volatilidad semanal fue inferior a la acumulada en el último año, lo que señala una fase de menor variación y mayor estabilidad en el mercado cambiario brasileño.
De acuerdo con el reporte matutino de Grupo Financiero Monex, al inicio de la semana los mercados accionarios muestran movimientos mixtos, aunque con un sesgo positivo. Los inversionistas permanecen atentos al desarrollo del conflicto en Medio Oriente, en especial después de los recientes comentarios del presidente Donald Trump, quien afirmó que existen conversaciones con un régimen “nuevo y más razonable” en Irán.
No obstante, la advertencia sobre la infraestructura energética iraní y la cautela generalizada siguen limitando el apetito por riesgo y sosteniendo la demanda de activos refugio.
En paralelo, el mercado espera los comentarios del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, previstos para hoy, que podrían ofrecer señales adicionales sobre la postura de política monetaria y el futuro de las tasas de interés en Estados Unidos.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.