El dólar estadounidense arrancó la jornada del lunes 30 de marzo de 2026 en 40,61 pesos uruguayos en promedio, según datos de Dow Jones. Este valor no presentó cambios respecto a la sesión previa, evidenciando la incapacidad de fijar una tendencia clara, tras haber registrado una leve variación del 0,03% la jornada anterior.
Durante la última semana, el billete verde acumuló un incremento de 1,11% frente al peso uruguayo; en el balance anual, la divisa estadounidense mantiene un incremento del 0,73%, consolidando una apreciación moderada en el contexto de los últimos doce meses.
Por su parte, la volatilidad semanal fue inferior al promedio anual, lo que sugiere un periodo reciente de mayor estabilidad en el mercado cambiario uruguayo.
Según el análisis matutino de Grupo Financiero Monex, el dólar, medido a través del índice DXY, alcanzó un máximo de dos semanas en 100,46 puntos, impulsado en parte por el repunte del Brent, que llegó a 115 dólares por barril.
Dicho movimiento se dio en paralelo con las declaraciones del presidente estadounidense sobre realizar operaciones militares en la Isla de Jarg, Irán, como medida de presión para que las autoridades iranís acepten la propuesta de alto al fuego.
La semana pasada, el presidente estadounidense Donald Trump extendió el plazo límite para ejecutar ataques sobre instalaciones energéticas iranís. Junto con comentarios sobre negociaciones de paz “positivas”, este tono moderó el sentimiento de aversión al riesgo en los mercados, aunque la cautela persiste.
A pesar del respiro actual, los mercados especulativos continúan anticipando que el conflicto podría prolongarse hasta finales de abril, lo que mantiene la tensión y la sensibilidad de los flujos de capital.
Previsiones para Uruguay en 2026
Las previsiones sobre la evolución del dólar en Uruguay apuntan a un leve aumento hacia fines de 2026, según la última encuesta publicada por el Banco Central del Uruguay (BCU). Para enero de dicho año, el tipo de cambio esperado se sitúa en 38,98 pesos por dólar, mientras que la mediana proyectada para junio asciende a 39,33.
El conjunto de analistas consultados por el BCU estima que el tipo de cambio alcanzará los 40,19 pesos a fines de 2026, tras registrar 38,92 en enero y 39,48 en junio. A más largo plazo, los especialistas proyectan que la moneda estadounidense podría llegar a 41,46 pesos a fines de diciembre de 2027, según datos basados en la información oficial del BCU.
En el plano macroeconómico, la encuesta revela que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay se mantendría moderado, con un aumento estimado de 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028.
Estas cifras reflejan un ajuste respecto a las expectativas previas de julio del año pasado, cuando se proyectaba un crecimiento más dinámico del 2,47% para 2026. La dispersión de las proyecciones para este año va del 1,50% al 2,30%, según los diferentes analistas consultados.
En cuanto a la inflación, la mediana de las proyecciones sitúa al índice de precios al consumo (IPC) en 4,40% para 2026, con un leve incremento a 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028. Esta tendencia indica un acercamiento progresivo al objetivo fijado por el BCU, cuyo rango meta es precisamente 4,5%.
El peso uruguayo a través de los años
El peso es la moneda de circulación oficial en Uruguay desde 1993 y reemplazó a los viejos pesos luego de que el país sufriera un periodo de inflación alta.
Fue a partir del 29 de octubre de 1991 cuando el Banco Central del Uruguay fue autorizado para emitir nuevos billetes para quitar los viejos pesos uruguayos que equivalían a 1.000 nuevos pesos. La moneda comenzó a circular hasta marzo de 1993.
En la década de 1990 se introdujo un nuevo mecanismo para poder prever con mayor acierto el valor del peso con respecto al dólar, estableciéndose un método de bandas de flotación.
Más tarde, en el año 2002 ya con Jorge Batlle como presidente, Uruguay vivió una crisis financiera debido a la fuga de capitales, por lo que fue difícil controlar el mercado de cambios hasta que meses más tarde se decidió cambiar al sistema de flotación independiente, que es el que se ha mantenido hoy día.
Luego de la maxidevaluación de 2002 le siguió un periodo de apreciación de la moneda. Cabe apuntar que las monedas usan animales y figuras patrias al reverso como diseño.