El dólar estadounidense cerró la jornada de este miércoles 25 de marzo con una cotización promedio de 5,21 reales brasileños, lo que representó una variación de 0,41% frente a los 5,23 reales registrados en la sesión previa, de acuerdo con datos de Dow Jones.
En el balance de la última semana, la divisa acumula una caída de 1,06%, mientras que en términos interanuales mantiene una disminución de 7,07%.
En comparación con jornadas anteriores, el tipo de cambio suma tres sesiones consecutivas a la baja. Además, la volatilidad semanal se ubica por encima de la observada en el último año, lo que refleja un comportamiento con fluctuaciones más pronunciadas de lo habitual.
De acuerdo con el análisis de Grupo Financiero Monex, el billete verde, medido a través del índice DXY, revirtió las pérdidas registradas durante la mañana y alcanzó un máximo intradía de 99,46 puntos, impulsado por la cautela de los inversionistas ante la menor probabilidad de una desescalada del conflicto en Medio Oriente.
Estados Unidos presentó a Irán un plan de 15 puntos, que incluía restricciones al programa nuclear y armamentístico, así como el acceso al estrecho de Ormuz, con el objetivo de alcanzar un alto al fuego. No obstante, Teherán rechazó la propuesta al calificarla de “ilógica”, lo que redujo el apetito por activos con mayor exposición al riesgo.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.