El dólar estadounidense se pagó al cierre de este martes 24 de marzo a 5,27 reales brasileños en promedio, lo cual supuso un cambio del 0,68% si se compara con los 5,23 brasileños de la sesión previa, reporta Dow Jones.
Teniendo en cuenta los últimos siete días, el billete verde acumula una subida 1,48%; por contra en el último año aún conserva una bajada del 7,14%.
En relación a las variaciones de este día respecto de días pasados, invirtió la cotización de la jornada anterior, cuando obtuvo una disminución del 1,79%, demostrando que en este contexto no es posible determinar una tendencia.
La cifra de la volatilidad presentó un balance visiblemente superior a la que mostraron las cifras del último año, presentándose como un activo con mayores variaciones de lo esperado.
El análisis de Grupo Financiero Monex destaca que el dólar, medido a través del índice DXY, se mantuvo firme y alcanzó un máximo intradía de 99,50 puntos, impulsado por la creciente demanda de activos de refugio ante la ausencia de avances en la resolución del conflicto armado en Medio Oriente. La incertidumbre geopolítica sigue siendo un factor central para los inversores internacionales.
El precio de los energéticos corrigió al alza tras el ajuste bajista de la sesión previa, impulsado por la posibilidad de que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos se sumen a las acciones militares contra Irán. Este escenario ha reforzado la percepción de riesgo y ha elevado las expectativas de inflación global.
Así, la dinámica del tipo de cambio en Uruguay seguirá expuesta a la volatilidad internacional, la evolución de la crisis energética y las expectativas de política monetaria en Estados Unidos.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.