El dólar estadounidense cerró la jornada del martes 17 de marzo en 40,48 pesos uruguayos en promedio, según datos de Dow Jones. Este valor representó un incremento de 2,1% respecto a los 39,64 pesos de la sesión previa, en un contexto de notables fluctuaciones en el mercado cambiario uruguayo.
Durante la última semana, el dólar acumuló un incremento de 1,96% frente al peso uruguayo; sin embargo, en el balance anual, aún mantiene una disminución del 2,54%, lo que evidencia la fortaleza relativa del peso uruguayo en los últimos doce meses. En tanto, la volatilidad semanal fue claramente superior al promedio anual, reflejando un periodo de cambios más intensos de lo habitual.
El análisis de Grupo Financiero Monex señala que el dólar, medido por el índice DXY, corrigió a la baja tras alcanzar un máximo intradía de 100,11 puntos, mientras los operadores asimilan la evolución del conflicto en Medio Oriente.
La atención del mercado se centra ahora en la próxima decisión de política monetaria de la FED, prevista para mañana, donde el ajuste en las proyecciones económicas del FOMC podría tener impacto en las expectativas de recortes en la tasa de fondos federales.
Por otro lado, la reducción de restricciones comerciales en el Estrecho de Ormuz permitió una caída temporal en los precios de los energéticos, lo que brindó cierto alivio a los mercados y contribuyó a moderar la presión sobre monedas emergentes como el peso uruguayo.
Proyecciones económicas de 2026
Las previsiones sobre la evolución del dólar en Uruguay apuntan a un leve aumento hacia fines de 2026, según la última encuesta publicada por el Banco Central del Uruguay (BCU). Para enero de dicho año, el tipo de cambio esperado se sitúa en 38,98 pesos por dólar, mientras que la mediana proyectada para junio asciende a 39,33.
El conjunto de analistas consultados por el BCU estima que el tipo de cambio alcanzará los 40,19 pesos a fines de 2026, tras registrar 38,92 en enero y 39,48 en junio. A más largo plazo, los especialistas proyectan que la moneda estadounidense podría llegar a 41,46 pesos a fines de diciembre de 2027, según datos basados en la información oficial del BCU.
En el plano macroeconómico, la encuesta revela que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay se mantendría moderado, con un aumento estimado de 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028.
Estas cifras reflejan un ajuste respecto a las expectativas previas de julio del año pasado, cuando se proyectaba un crecimiento más dinámico del 2,47% para 2026. La dispersión de las proyecciones para este año va del 1,50% al 2,30%, según los diferentes analistas consultados.
En cuanto a la inflación, la mediana de las proyecciones sitúa al índice de precios al consumo (IPC) en 4,40% para 2026, con un leve incremento a 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028. Esta tendencia indica un acercamiento progresivo al objetivo fijado por el BCU, cuyo rango meta es precisamente 4,5%.
El peso uruguayo a través de los años
El peso es la moneda de circulación oficial en Uruguay desde 1993 y reemplazó a los viejos pesos luego de que el país sufriera un periodo de inflación alta.
Fue a partir del 29 de octubre de 1991 cuando el Banco Central del Uruguay fue autorizado para emitir nuevos billetes para quitar los viejos pesos uruguayos que equivalían a 1.000 nuevos pesos. La moneda comenzó a circular hasta marzo de 1993.
En la década de 1990 se introdujo un nuevo mecanismo para poder prever con mayor acierto el valor del peso con respecto al dólar, estableciéndose un método de bandas de flotación.
Más tarde, en el año 2002 ya con Jorge Batlle como presidente, Uruguay vivió una crisis financiera debido a la fuga de capitales, por lo que fue difícil controlar el mercado de cambios hasta que meses más tarde se decidió cambiar al sistema de flotación independiente, que es el que se ha mantenido hoy día.
Luego de la maxidevaluación de 2002 le siguió un periodo de apreciación de la moneda. Cabe apuntar que las monedas usan animales y figuras patrias al reverso como diseño.