El precio del euro frenó su caída en Colombia en medio de tensión económica global, así estuvo el mercado el 17 de febrero

Aunque la variación fue leve, el comportamiento de la moneda reflejó la influencia de factores externos como la política monetaria en EE. UU. y la desaceleración económica local

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El ajuste del salario mínimo en Colombia para 2026, con un aumento del 23,7%, genera incertidumbre sobre sostenibilidad fiscal y competitividad nacional - crédito REUTERS
El ajuste del salario mínimo en Colombia para 2026, con un aumento del 23,7%, genera incertidumbre sobre sostenibilidad fiscal y competitividad nacional - crédito REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 17 de febrero de 2026 en un promedio de $4.328,04, lo que representó una caída de 2,28 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,05%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.344,5 y un mínimo de $4.320,65, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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La debilidad del peso colombiano responde a un débil crecimiento económico, desaceleración en inversión y retrocesos en sectores clave como minería y construcción - crédito Antonio Bronic/REUTERS
La debilidad del peso colombiano responde a un débil crecimiento económico, desaceleración en inversión y retrocesos en sectores clave como minería y construcción - crédito Antonio Bronic/REUTERS

Con relación a la rentabilidad de los últimos siete días, el euro acumula una subida de 0,54%; aunque desde hace un año acumula aún una disminución del 10,48%.

Frente a las variaciones de este día respecto de jornadas pasadas, puso fin a dos sesiones consecutivas con tendencia negativa. La cifra de la volatilidad presentó un comportamiento manifiestamente inferior a la volatilidad que reflejaron las cifras del último año, lo que manifiesta que su cotización está presentando menos cambios de lo normal en este contexto.

Análisis de mercado

El euro y el peso colombiano atraviesan una coyuntura donde la divergencia entre fundamentos reales y expectativas financieras define la dirección de corto y mediano plazo. En Europa, el deterioro de la confianza inversora en Alemania, con un registro de 58.3 puntos frente a los 65 esperados, introduce cautela sobre la velocidad de recuperación industrial. Esta señal no implica una contracción inminente, pero sí evidencia que el bloque aún enfrenta fricciones estructurales, particularmente en manufactura y energía. Para el Euro, el desafío radica en sostener su atractivo relativo mientras se reconfigura el ciclo productivo.

La resiliencia europea también se apoya en decisiones estratégicas. El acuerdo entre Francia e India por USD35.000 millones para la provisión de aeronaves de combate refuerza la agenda de autonomía industrial y diversificación de socios comerciales. Este tipo de alianzas reduce dependencia de proveedores tradicionales y fortalece cadenas de valor propias, lo que, en el mediano plazo, puede traducirse en mayor estabilidad para el euro.

En casas de cambio, el euro se cotizó entre $4.360 para compra y $4.530 para venta, mostrando diferencias frente al mercado interbancario - crédito Ralph Orlowski/REUTERS
En casas de cambio, el euro se cotizó entre $4.360 para compra y $4.530 para venta, mostrando diferencias frente al mercado interbancario - crédito Ralph Orlowski/REUTERS

No obstante, el entorno británico añade un matiz distinto, el aumento del desempleo al 5,2%, la desaceleración salarial y la caída en productividad consolidan expectativas de un recorte de tasas por parte del banco central en marzo. Un Reino Unido más laxo en política monetaria podría generar presiones competitivas sobre el euro, aunque también aliviar tensiones comerciales regionales.

En Estados Unidos, la atención se concentra en las actas de la Reserva Federal y en el índice de precios PCE, variable clave para calibrar la persistencia inflacionaria. El enfriamiento en expectativas de crecimiento del sector software, influido por la irrupción de nuevas herramientas de inteligencia artificial, introduce dudas sobre la sostenibilidad de utilidades tecnológicas. Si el PCE confirma moderación, la narrativa de estabilización económica ganaría terreno; en caso contrario, se reactivaría el temor a una corrección más profunda. Este telón de fondo condiciona indirectamente al euro a través del cruce EUR/USD, dado que cualquier ajuste en el diferencial de tasas impacta flujos de capital hacia Europa.

En Asia, la actividad permanece contenida por factores estacionales asociados al Año Nuevo Lunar, mientras Japón evalúa un incremento de tasas en abril respaldado por datos económicos relativamente sólidos, pese a un consumo débil en el último trimestre de 2025. América del Norte, por su parte, observa movimientos estratégicos entre México y Canadá para blindar el acuerdo comercial regional hacia 2026, priorizando sectores críticos. Brasil enfrenta ruido político previo a elecciones, elemento que añade volatilidad regional.

Factores internacionales como la política monetaria de Estados Unidos y la inestabilidad global influyeron en la cotización del euro en Colombia - crédito Dado Ruvic/REUTERS
Factores internacionales como la política monetaria de Estados Unidos y la inestabilidad global influyeron en la cotización del euro en Colombia - crédito Dado Ruvic/REUTERS

En el plano doméstico, el peso colombiano opera en un entorno de crecimiento moderado pero frágil. La expansión de 2,6% en 2025 fue impulsada principalmente por consumo y actividades artísticas, mientras sectores clave como minería, construcción y café mostraron retrocesos significativos. El Indicador de Seguimiento a la Economía desacelerándose a 1,7% en diciembre confirma pérdida de dinamismo, especialmente en inversión. Esta composición del crecimiento, con bajo aporte de formación de capital, limita la fortaleza estructural del peso.

El debate sobre el incremento del salario mínimo para 2026 añade un componente adicional de riesgo. Aunque la política busca sostener poder adquisitivo, el ajuste de 23,7% podría tensionar costos empresariales y afectar empleo formal, en un contexto donde la creación de puestos depende más del gasto que de la productividad. Para el peso colombiano, esto implica sensibilidad a percepciones de sostenibilidad fiscal y competitividad.