El dólar estadounidense se negocia al inicio a 6,85 bolivianos en promedio, lo que supuso un cambio del 1,71% con respecto a los 6,73 bolivianos de la sesión previa, reporta Dow Jones.
Si consideramos los datos de los últimos siete días, el dólar estadounidense anota un ascenso 1,64%, por ello en el último año mantiene aún un ascenso del 1,6%.
Respecto de jornadas anteriores, gira las tornas respecto del de la jornada previa, en el que marcó una bajada del 1,73%, sin poder fijar una tendencia definida. En cuanto a la volatilidad de estos siete días es claramente superior a la cifra lograda para el último año (14,49%), de forma que está pasando por una fase de inestabilidad.
Los pronósticos económicos para el dólar en Bolivia este 2026
El mercado paralelo en Bolivia mostró una estabilidad temporal a comienzos de 2026, con cotizaciones cercanas a Bs 9,64, fenómeno vinculado a las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de $4.500 millones del BID para el periodo 2026-2028
El Gobierno boliviano desea reducir el déficit fiscal al 7% este año, mientras proyecta una inflación de hasta el 17%. Aunque el FMI había advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, se mantiene la incertidumbre.
El Banco Mundial anticipa una recesión del -1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI optó por no entregar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto grado de incertidumbre.
El proceso de unificación cambiaria para el primer semestre incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), que recientemente se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta.
Aunque el tipo de cambio oficial permanece en Bs 6,96, su uso es cada vez menos relevante en las operaciones comerciales frente a los nuevos valores de mercado. Tras la fuerte volatilidad de 2025, el país encara el desafío de una transición estructural en un contexto de contracción económica.