El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 11 de febrero de 2026 en un promedio de $4.353,63, lo que representó una caída de 6,73 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,15%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.373,83 y un mínimo de $4.341,92, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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Teniendo en cuenta los últimos siete días, el euro acumula una subida de 2,09%, mientras que en el último año aún conserva una disminución del 10,06%.
Analizando este dato con el de jornadas anteriores, giró las tornas respecto del de la sesión previa, en el que marcó un descenso del 0,01%, sin lograr establecer una tendencia definida. En los pasados siete días la volatilidad presentó un comportamiento inferior a la volatilidad que reflejaron las cifras del último año, así que su cotización está presentando menos alteraciones de lo que indica la tendencia general en estas fechas.
Análisis de mercado
El comportamiento del euro frente al peso colombiano en las próximas semanas estará profundamente condicionado por un entorno internacional fragmentado, en el que convergen señales de desaceleración en Estados Unidos, debilidad estructural en China y ajustes monetarios en Europa y el Reino Unido. Este mosaico global redefine los flujos hacia activos emergentes y, por extensión, la dinámica del EUR/COP.
En Estados Unidos, el mercado laboral muestra síntomas de enfriamiento. La expectativa de creación de apenas 55.000 a 70.000 empleos en enero, junto con una tasa de desempleo estable en 4,4% y revisiones a la baja cercanas a 911.000 puestos previos, sugiere que la economía pierde tracción. Si esta narrativa se consolida, el dólar podría enfrentar presiones bajistas estructurales, especialmente si la Reserva Federal adopta un tono más flexible. Para el peso colombiano, un dólar más débil suele traducirse en alivio cambiario, aunque el efecto no es lineal frente al euro.
En la Eurozona, el Banco Central Europeo mantiene su ancla en el 2% de inflación, pero el margen de maniobra es limitado. La estabilidad monetaria europea contrasta con el posible giro más acomodaticio de la Fed. Si el BCE sostiene tasas relativamente altas por más tiempo, el euro podría fortalecerse frente al dólar. En ese escenario, el cruce EUR/COP podría subir incluso si el peso no se debilita significativamente, simplemente por efecto de un euro más robusto en el mercado global.
El Reino Unido apunta a recortes próximos tras la moderación inflacionaria, lo que podría generar cierta presión competitiva sobre el euro dentro de Europa. Sin embargo, el impacto en el peso colombiano sería indirecto y dependerá de cómo se redistribuyan los flujos de capital en el continente.
China representa otro factor clave. Con una inflación de apenas 0,2% y 40 meses consecutivos de caída en precios al productor, el gigante asiático refleja una demanda interna débil. Para Colombia, esto tiene doble lectura: menor presión sobre precios de bienes importados, lo que ayuda a la inflación local, pero también riesgo de menor demanda por materias primas. Si el ciclo global de commodities pierde fuerza, el peso colombiano podría resentirse, elevando el EUR/COP.
Japón, en contraste, muestra dinamismo industrial, pero su impacto directo sobre el peso es marginal frente a los grandes polos, EE.UU., Europa y China. En América Latina, México y Brasil enfrentan tensiones fiscales y financieras que pueden aumentar la percepción de riesgo regional. Si los inversionistas elevan primas de riesgo sobre emergentes, el peso colombiano no será inmune.
En el plano doméstico, Colombia enfrenta incertidumbre fiscal. La advertencia de un posible recorte de COP$13 billones y la propuesta de una nueva reforma tributaria con impuesto al patrimonio añaden ruido político y económico. Aunque el objetivo es sostener la inversión pública y compensar ingresos, el debate puede aumentar la percepción de riesgo soberano en el corto plazo.
En suma, el euro/peso colombiano se moverá en un equilibrio delicado: por un lado, un dólar potencialmente más débil; por otro, un euro relativamente firme y un peso expuesto a riesgos fiscales y a la evolución de los commodities. Si el entorno externo favorece activos emergentes y el ruido fiscal interno se modera, el peso podría estabilizarse. Pero si persisten dudas globales y domésticas, el EUR/COP podría mantener sesgo alcista en el primer trimestre de 2026.