El dólar estadounidense inicia la jornada de este miércoles 4 de febrero del 2026 en el mercado chileno con una cotización promedio de $859,04, lo que representa una leve variación negativa de 0,01% frente al cierre de la sesión anterior, cuando se ubicó en $859,15 pesos chilenos, según datos de Dow Jones. Con este movimiento, la divisa acumula su tercera jornada consecutiva a la baja.
En una mirada de corto plazo, el billete verde registra un retroceso de 0,76% en los últimos siete días, mientras que en términos interanuales mantiene una caída más pronunciada, del 8,35%. No obstante, la volatilidad observada en la sesión actual se sitúa por encima del promedio del último año, dando cuenta de un comportamiento más inestable del tipo de cambio.
De acuerdo con el análisis de la plataforma especializada XTB, aunque el activo norteamericano se mantiene depreciado, el desempeño del dólar-peso se da en un contexto de fortalecimiento global del dólar, impulsado por una menor “ancla” del empleo en Estados Unidos producto del cierre parcial del gobierno.
A esto se suma la debilidad del yen, que amplifica el avance de la moneda norteamericana a nivel internacional y aumenta la sensibilidad del peso chileno a través de coberturas y procesos de rebalanceo.
El panorama del dólar en Chile para 2026
La moneda chilena proyecta una apreciación moderada frente al dólar hacia 2026, con el tipo de cambio estimado en una banda de entre 820 y 880 pesos por dólar estadounidense, según proyecciones de consenso recabadas por Bloomberg y analistas internacionales. Dicha perspectiva se apoya en el giro político hacia la derecha, que impulsa la confianza empresarial y la inversión privada, dos factores clave para la estabilidad de la moneda local.
Sumado a ello, el valor internacional del cobre, principal exportación chilena, sigue teniendo un peso decisivo en la evolución del tipo de cambio. Bloomberg cita que “una recuperación sostenida de los precios del cobre podría acelerar la apreciación del peso chileno”, mientras que una caída abrupta en las cotizaciones internacionales representaría un riesgo al alza para el valor de la divisa norteamericana frente a la moneda local.
Partiendo del escenario base de 2025, analistas internacionales y bancos de inversión proyectan que el dólar podría cotizar cerca de los 840 pesos al cierre de 2026, siempre que se mantenga la estabilidad política y avance el programa de reformas. Si la entrada de capital extranjero supera las expectativas y el precio del cobre se mantiene alto, el tipo de cambio podría situarse entre 820 y 850 pesos por dólar.
En este contexto financiero, los analistas coinciden en que la volatilidad seguirá presente, aunque la trayectoria central apunta a una apreciación moderada del peso frente al dólar en comparación con los niveles observados en 2024 y 2025.
El recorrido del peso chileno
El peso chileno es la moneda de curso legal de Chile desde 1975, retoma el uso del signo de peso ($) y se encuentra regulado por el Banco Central de Chile, que controla la cantidad de dinero creado.
La moneda chilena se estableció en 1817 tras las independencia del país, pero fue hasta 1851 que se instauró el sistema decimal en el peso chileno, que ahora está constituido en 100 centavos. Conforme ha pasado el tiempo, la moneda ha ido cambiando, pero actualmente se contabiliza en pesos enteros.
A la fecha se pueden encontrar monedas de 5, 10, 50, 100 y 500 pesos, ésta última fue la primera moneda bimetálica producida en el país. En 2009 se intentó hacer monedas de 20 y 200 pesos, pero el proyecto fue repudiado por el Congreso. En tanto, en 2017 se aprobó que se dejaran de emitir las monedas de 1 y 5 pesos.
Asimismo, en octubre de 2018 el Banco Central Chileno anunció que iniciaría el retiro de circulación de las monedas de 100 pesos creadas entre 1981 y el 2000, ello a fin de disminuir su convivencia con las monedas actuales, aunque aún son vigentes.
En cuanto a materia económica, Chile tuvo una fuerte respuesta fiscal en el 2021, lo que le permitió crecer hasta 11.7%, siendo una de las recuperaciones más rápidas en el mundo tras la pandemia de coronavirus. Esta situación se explica por el consumo impulsado por el retiro de fondo de pensiones y apoyos fiscales directos.
Pese a ello, la recuperación en el mercado laboral ha sido más lenta y la inflación también ha afectado a Chile alimentada por fuertes presiones en la demanda, aumentos en los precios de las materias primas, interrupciones en los suministros y la depreciación del peso, lo que finalmente llevó a tener la deuda pública más alta en tres décadas (37%).