Buenas acciones, sacrificios mortales e incluso sucesos inexplicables surgidos por una aparente divinidad, son las razones por las que diferentes individuos fueron beatificados y canonizados por el Vaticano para llevar consigo el nombre de santo.
Todos los días, como se indica en el calendario santoral, se conmemora la vida y muerte de estos seres, hombres y mujeres, que dedicaron su existencia a la iglesia católica misma que les valió el nombramiento.
Este es el santoral del domingo 11 de enero.
Quién fue Santo Tomás de Cori Placidi
La huella espiritual de Santo Tomás de Cori trascendió los límites de su tiempo y su entorno, al punto de influir en la práctica religiosa franciscana hasta la actualidad.
Canonizado por Juan Pablo II en 1999, su legado se cimentó en la adaptación de los llamados “retiros” dentro de la vida conventual, una reforma que fue adoptada globalmente por los franciscanos tras el Capítulo General en Murcia, España, según detalla la agencia de noticias católicas ACI Prensa.
Antes de alcanzar este reconocimiento universal, Tomás —cuyo nombre de nacimiento permanece ligado a la pequeña localidad italiana de Cori— debió enfrentar duras privaciones. Huérfano a los 14 años, asumió la responsabilidad de su hermana menor y trabajó como pastor para asegurarle el futuro.
Durante dicha etapa, el joven conocido en su localidad como “El santito” comenzó a moldear una espiritualidad simple y contemplativa, desarrollada en el contacto con la naturaleza y la oración en soledad.
Tras conocer a los franciscanos y sentir el llamado de la vocación, Tomás esperó a entregar la dote de su hermana antes de ingresar formalmente en la Orden. Allí fue enviado a completar sus estudios en Orvieto, donde recibió su ordenación sacerdotal en 1683. Poco después asumió la función de maestro de novicios, consolidando su papel en la formación religiosa.
La expansión global de los franciscanos coincidió con una inquietud por revitalizar la observancia espiritual. Frente a comunidades con fervor desigual, surgieron conventos específicos orientados a la vida contemplativa y los ejercicios espirituales; Tomás eligió sumarse a uno de estos “retiros” en Bellegra, y allí redactó los estatutos que regularían la vida y la formación en ese contexto.
Las normas mencionadas influyeron tanto que posteriormente se extendieron a todos los conventos-retiro de la Orden, como se decidió en el encuentro general franciscano.
Pero el impacto de Tomás no se limitó a sus reformas. Numerosos religiosos y fieles lo buscaban para recibir consejo, atraídos por la fuerza transformadora de su predicación. Sus homilías se distinguían por una claridad y sencillez que invitaba a quienes lo escuchaban a reconciliarse con Dios y a profundizar su fe.
A pesar de su papel en la comunidad y de una vida de entrega continua, Tomás soportó durante cuatro décadas una profunda sequedad espiritual. Nadie, según consta en los relatos, lo vio nunca abatido, ni siquiera cuando experimentaba la ausencia de consuelo en la oración. Frente a las resistencias internas a la reforma conventual, respondió siempre con paciencia, humildad y caridad, logrando, a fuerza de ejemplo y generosidad, ganarse hasta a quienes se oponían.
La muerte de Santo Tomás de Cori llegó el 11 de enero de 1729, al término de una intensa jornada en el confesionario. Su figura permanece como la de un padre afable y paciente, cuya influencia modeló no solo a sus contemporáneos sino también a generaciones posteriores dentro de la Orden Franciscana.
¿Qué otros santos se celebran hoy?
Junto a este personaje hay otros santos y mártires a los que también se les celebra este domingo 11 de enero como los siguientes:
- Beato Francisco Rogaczewski (s. XX)
- Beato Guillermo Carter (s. XVI)
- San Paulino de Aquileya (s. IX)
- San Salvio (s. III)
- San Leucio (s. IV)
- San Teodosio cenobiarca (s. VI)
- San Higinio papa (s. II)
- Santa Honorata (s. V)
- San Tipaso (s. III)
- San Pedro Apselami (s. IV)
La canonización
La iglesia católica y ortodoxa utiliza la canonización para declarar como santo a una persona ya fallecida que durante su vida hizo sacrificios o estuvo relacionada a un evento divino a favor de la iglesia.
Esto implica incluir el nombre de la persona en el canon (lista de santos reconocidos) y se concede el permiso de la iglesia católica de venerarla, reconociendo su poder ante Dios.
Durante el Cristianismo, las personas eran reconocidas como santas sin necesidad de un proceso formal; sin embargo, ello cambió en la Edad Media. En el caso del catolicismo, la Iglesia debe hacer una investigación exhaustiva de la vida de la persona a santificar.
Para la iglesia católica existen cuatro formas de lograr el nombramiento: la vía de las virtudes heroicas; la vía del martirio; la de las causas excepcionales, confirmadas por un culto antiguo y fuentes escritas; y la del ofrecimiento de la vida.
Además, se considera si la persona vivió las virtudes cristianas en un grado heroico o si sufrió martirio a causa de su fe, asimismo, es requisito indispensable que haya hecho al menos dos milagros (o uno en el caso de ser mártir).
El catolicismo en el mundo
El catolicismo es una de las religiones que más se practican en el mundo. Los datos más recientes del Vaticano -particularmente de su Anuario Estadístico Eclesial- señalan que hay más de mil 360 millones de católicos en el orbe.
El continente americano es donde más católicos prevalecen, con casi la mitad de los registrados por el Vaticano, siendo más de una cuarta parte ubicados en Sudamérica.
En los últimos años, el Vaticano ha dado cuenta que la presencia de católicos ha aumentado de forma importante en dos continentes: Asia -particularmente el Medio Oriente- y África.
En contraste, los religiosos en Europa han ido a la baja, mientras que en Oceanía se han mantenido estables.