Volcán de Fuego hoy 13 de junio: el reporte completo sobre su actividad

Hay discrepancias en cuanto al número exacto de volcanes que existen en Guatemala, pues el IGN reconoce 32 y la Federación Nacional de Andinismo 37

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El volcán de Fuego es uno de los más vigilados a nivel mundial debido a su constante actividad. (Archivo Infobae)
El volcán de Fuego es uno de los más vigilados a nivel mundial debido a su constante actividad. (Archivo Infobae)

Ante la actividad eruptiva del volcán de Fuego y los Colosos de Pacaya y Santiaguito, el Sistema de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) mantiene supervisión continua para avisar a la sociedad sobre cualquier modificación en las medidas de protección ante una posible crisis.

Este 13 de junio el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) ha dado a conocer el más reciente boletín vulcanológico en el que informa la situación de estos tres importantes volcanes de Guatemala.

El Volcán de Fuego arroja lava fundida caliente y cenizas desde su cráter en Escuintla, Guatemala, el 19 de noviembre de 2018. (AP/Moisés Castillo)
El Volcán de Fuego arroja lava fundida caliente y cenizas desde su cráter en Escuintla, Guatemala, el 19 de noviembre de 2018. (AP/Moisés Castillo)

Volcán de Fuego

Actividad: El Observatorio del Volcán de Fuego reporta actividad volcánica, la cual fue visible durante parte de la madrugada antes de que la nubosidad cubriera el edificio volcánico. Las explosiones ocurren a un ritmo de 5 a 8 por hora, son de características débiles y moderadas principalmente, así como algunas fuertes, elevando columnas de gas y ceniza a alturas de 4500 a 4800 msnm, las cuales se desplazan hacia el norte y noreste, por lo que puede producirse la caída débil de partículas finas de ceniza sobre el área de Alotenango, San Miguel Dueñas, Ciudad Vieja, Antigua Guatemala y San Lucas Sacatepéquez. Durante la  noche y madrugada se pudo observar incandescencia en el cráter así como explosiones que elevaron material incandescente de 100 a 200 metros de altura sobre el cráter y produjeron avalanchas hacia las barrancas Seca, Ceniza, Taniluyá, Las Lajas y Honda, algunas alcanzando la orilla de la vegetación. La actividad explosiva se acompaña de retumbos débiles y moderados con ondas de choque que hacen vibrar puertas,  techos y ventanas de las viviendas en las comunidades cercanas al volcán. Por la tarde y noche, las lluvias fuertes pronosticadas podrían provocar el descenso de lahares en diferentes barrancas del volcán.

Volcán de Pacaya

Actividad: El Observatorio del Volcán de Pacaya reporta condiciones de nubosidad que han impedido observar la actividad en el cráter Mackenney, la cual continúa como desgasificación débil y moderada elevando vapor de agua y otros gases magmáticos a baja altura sobre el cráter y desplazando estas columnas a favor de la dirección del viento. No se ha observado incandescencia ni se han escuchado explosiones ni retumbos. Las estaciones sísmicas alrededor del volcán registran algunos eventos de desgasificación y colapsos o caídas de bloques hacia el interior del cráter.

Volcán de Santiaguito

Actividad: El Observatorio del Complejo Volcánico Santa María-Santiaguito reporta actividad volcánica en el Domo Caliente, el cual es visible a pesar de la nubosidad en la zona. Durante la noche y madrugada, se observó incandescencia de forma intermitente en la cúpula y flancos del domo, producto de la constante extrusión de lava en bloques. Esta extrusión está alimentando nuevamente la parte más alta del flujo de lava que se extiende por el flanco suroeste. Se observaron algunas explosiones moderadas que elevaron columnas de ceniza a alturas de hasta 700 metros sobre el domo, produciendo flujos piroclásticos de corto alcance hacia los flancos oeste, suroeste y sur del domo Caliente, apilando el material en promontorios en los flancos mencionados. Estas explosiones ocurren a un ritmo de 1 a 3 por hora y se acompañan de sonidos débiles de desgasificación similares a una turbina de avión. La desgasificación es constante, con columnas débiles a moderadas de abundante vapor de agua y otros gases magmáticos a alturas de 300 a 400 metros sobre la cúpula del domo, la cual el viento desplaza hacia el este y sureste. Por la tarde y noche, las lluvias pronosticadas podrían provocar el descenso de lahares en los cauces que descienden del domo Caliente. La actividad se mantiene en un nivel elevado por lo que se mantiene la posibilidad de que con las explosiones o bien por efecto de la gravedad, parte del material acumulado colapse y se generen flujos piroclásticos de largo alcance hacia el Suroeste, Sur y Sureste.

El vapor se eleva desde el volcán Fuego, visto desde San Juan Alotenango, en las afueras de la Ciudad de Guatemala el 19 de noviembre de 2018. (Reuters/Luis Echeverría)
El vapor se eleva desde el volcán Fuego, visto desde San Juan Alotenango, en las afueras de la Ciudad de Guatemala el 19 de noviembre de 2018. (Reuters/Luis Echeverría)

Cuántos volcanes hay en Guatemala

Debido a su localización en el Cinturón de Fuego del Pacífico, los volcanes cubren la mayor de la geografía del país, lo que lo convierte en una de las zonas con mayor densidad de estas formaciones rocosas.

Aunque en Guatemala se han determinado al menos 324 estructuras de origen volcánico, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) distingue únicamente 32 volcanes, mientras que la Federación Nacional de Andinismo dice que son 37. Los 287 restantes son llamados por el INSIVUMEH como “focos eruptivos”.

Sin embargo, independientemente de las discrepancias, actualmente son tres los volcanes que se encuentran activos y que son objeto de vigilancia de las autoridades guatemaltecas: el volcán de Fuego, de Pacaya y de Santiaguito.

El volcán de Fuego y sus erupciones

Ubicado entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, el de Fuego es el estratovolcán más activo de Centroamérica y uno de los que tiene mayor importancia a nivel mundial.

Con más de 3763 metros sobre el nivel del mar, este volcán ha registrado a lo largo de su historia diversas erupciones violentas, como la de 1932, cuando cubrió con ceniza a la ciudad de Antigua Guatemala y algunas partes de Honduras y El Salvador; la de 1974 cuando sus flujos piroclásticos devastaron parte de la vegetación de los alrededores y enterró parcialmente las comunidades de San Pedro Yepocapa y Acatenango.

El 3 de junio de 2018 tuvo su mayor erupción en lo que va del nuevo milenio, con columnas de ceniza que alcanzaron los 10 mil metros de altura sobre el nivel del mar. Esta actividad dejó 300 personas muertas, 200 perdidas y 600 heridos; así como dos millones de ciudadanos perjudicados.

El reporte de su última actividad fuerte fue el pasado 12 de diciembre de 2022, cuando el volcán entró en erupción dejando columnas de ceniza de 500 metros de altura y generando un flujo de lava de 800 metros, con caída de ceniza en poblados de 45 kilómetros a la redonda.

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