Pese a sus años, acueductos precolombinos peruanos “ojos de agua” irrigan la región de Nazca

Este maravilloso sistema de ingeniería hidráulica hoy en día puede transportar de 18 a 20 litros de agua por segundo en cada uno de los pozos

Desde el aire asombran las espirales formadas en medio del desierto de Perú por los "ojos de agua", un sistema precolombino de acueductos subterráneos, que desde los Andes sigue irrigando tres valles de la región de los famosos geoglifos de Nazca. (AFP)

En los Andes, un sistema hidráulico de acueductos subterráneos llamados “ojos de agua” continúa funcionando después de 1,600 años de su construcción en la era precolombina.

Esta obra forma canales de círculos concéntricos que filtran el agua en pozos hechos con piedras de canto rodado y pueden alcanzar hasta 15 metros de profundidad. Además, este impresionante y vigente sistema de ingeniería civil contiene vigas de huarango, un árbol costeño del Perú, lo que le da fortaleza a los acueductos en forma de espiral únicos en el mundo.

“Es un modelo único en el Perú, no existe (en otro lugar) este tipo de acueductos que son casi como unos espirales, como una constelación, digamos, inversa. Lo que ellos (el pueblo Nazca) han hecho, antes que nada, es observar qué hacer en un lugar tan especial como es Nazca, un desierto total y, por supuesto, que el agua era lo más importante”, explicó a la AFP Ana María Cogorno, Presidenta de la Asociación Internacional María Reiche.

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Aunque el sistema hoy en día continúa funcionando, de los 42 acueductos sólo 29 funcionan. Sin embargo, la cantidad de agua que transportan es impresionante pues cada uno alcanza de 18 a 20 litros de agua por segundo.

Gracias a esto, al menos 900 familias agricultoras de la zona se benefician del agua para sus cultivos para la siembra de papas, algodón, verduras y árboles frutales, en una cadena de producción y supervivencia generacional que se ha mantenido por milenios.

Rodeados de desierto y en una zona donde los ríos están secos casi todo el año, de acuerdo con el arqueólogo Abdul Yalli, esta maravilla de construcción hidráulica no es valiosa sólo por su permanencia, sino también por la forma en que los pueblos precolombinos lograron analizar, diseñar y aprovechar las condiciones apartemente adversas de su entorno y las usaron a su favor pero siempre respetando la naturaleza aún cuando llegaron a ser grandes civilizaciones e imperios.

Con información de AFP.

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