El Carnaval de Tlaxcala se realiza cada año y es una celebración peculiar, tan única entre los cientos que se celebran en América Latina, pues está marcado por evocaciones de la influencia histórica de españoles y franceses, invasores de antaño.
Durante los seis días que dura esta celebración que antecede a la cuaresma, numerosos hombres danzaron por las calles portando máscaras con rasgos “caucásicos” que se asemejan al rostro de un muñeco: piel clara y ojos azules, algunos con barba, otros con bigote, burlándose de los terratenientes de la época colonial.
Del brazo de estos personajes, mujeres van vestidas al estilo europeo, con vaporosos vestidos y elaborados sombreros, como imitando a las parisinas.
La denuncia del orden social en el carnaval de Tlaxcala ha apuntado a los terratenientes españoles del siglo XVII y posteriormente a las élites mexicanas de finales del XIX, que tenían un estilo afrancesado.
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Con el tiempo, las danzas y las máscaras del carnaval se fueron caracterizando por el sincretismo al integrar los bailes europeos con elementos prehispánicos de Tlaxcala, el estado más pequeño de México.
Con información de EFE