La colitis isquémica ocurre cuando se reduce temporalmente el flujo sanguíneo hacia una parte del intestino grueso. Esta parte del intestino grueso es el colon. Esta reducción del flujo sanguíneo puede deberse al estrechamiento de los vasos sanguíneos que irrigan el colon. También puede deberse a un flujo sanguíneo reducido provocado por la presión arterial baja. El flujo sanguíneo disminuido no proporciona suficiente oxígeno a las células del sistema digestivo. Esto puede dañar los tejidos del área afectada del intestino.
Cualquier parte del colon puede verse afectada, pero la colitis isquémica suele causar dolor en el lado izquierdo del vientre.
La colitis isquémica se puede diagnosticar de forma errónea porque se puede confundir fácilmente con otros problemas digestivos. Es posible que necesites medicamentos para tratar la colitis isquémica o prevenir una infección. O puede que necesites una cirugía si el colon se ha dañado. Sin embargo, la mayoría de las veces, la colitis isquémica se cura por sí sola.
Síntomas
Los síntomas de la colitis isquémica son los siguientes: Dolor, sensibilidad o calambres en el vientre, que pueden producirse repentinamente o con el paso del tiempo Sangre de color rojo brillante o marrón en las heces o, en ocasiones, sangrado solo sin heces Sensación de urgencia para defecar Diarrea Náuseas
El riesgo de desarrollar complicaciones graves es mayor cuando tienes síntomas en el lado derecho del abdomen. Esto se ve con menos frecuencia si lo comparamos con la colitis del lado izquierdo. Las personas que tienen colitis del lado derecho tienden a tener más problemas médicos subyacentes, como presión arterial alta, fibrilación auricular y enfermedad renal. Tienen que someterse a cirugía con mayor frecuencia y también tienen un mayor riesgo de muerte.
Cuándo debes consultar con un médico
Busca atención médica inmediata si tienes dolor repentino e intenso en el área del abdomen. El dolor que te hace sentir tan mal que no puedes sentarte en posición derecha o encontrar una posición cómoda es una emergencia médica.
Los factores de riesgo de la colitis isquémica incluyen los siguientes: Edad. La afección se produce con mayor frecuencia en los adultos mayores de 60 años. La colitis isquémica que se produce en un adulto joven puede ser un signo de una irregularidad en la coagulación de la sangre. También puede deberse a una inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis). Sexo. La colitis isquémica es más común en las mujeres. Problemas de coagulación. Las enfermedades que afectan la forma en que se coagula la sangre, como el factor V de Leiden, pueden aumentar el riesgo de desarrollar colitis isquémica. Nivel de colesterol alto, que puede provocar la ateroesclerosis. Reducción del flujo sanguíneo, debido a una insuficiencia cardíaca, presión arterial baja o choque. También puede deberse a ciertas afecciones, como la diabetes o la artritis reumatoide. Cirugía abdominal previa. El tejido cicatricial que se forma después de la cirugía puede causar una reducción del flujo sanguíneo. Ejercicio intenso, como una maratón, ya que puede provocar la reducción del flujo sanguíneo al colon. Cirugía que abarque la arteria grande que bombea la sangre del corazón al resto del cuerpo. Esta arteria se llama aorta.
Diagnóstico
El tratamiento de la colitis isquémica depende de la gravedad de la afección.
Los síntomas suelen disminuir en 2 o 3 días en los casos leves. Es posible que el proveedor de atención médica recomiende lo siguiente: Antibióticos para prevenir infecciones Líquidos intravenosos, si estás deshidratado Tratamiento de una enfermedad subyacente, como insuficiencia cardíaca congestiva o latidos irregulares del corazón Dejar de tomar los medicamentos que provocan constricción de los vasos sanguíneos, como los medicamentos contra las migrañas, medicamentos hormonales y algunos medicamentos para el corazón
El proveedor de atención médica también puede programar colonoscopias de seguimiento para controlar el proceso de recuperación y ver si hay complicaciones.
Cirugía
Si tus síntomas son intensos o hay lesiones en el colon, es posible que necesites una cirugía para: Extraer el tejido muerto Reparar un orificio en el colon Extirpar una parte del colon que se haya vuelto más estrecha por la formación de cicatrices y que cause una obstrucción
La probabilidad de una cirugía puede ser mayor si tienes una afección subyacente, como una enfermedad cardíaca, fibrilación articular o insuficiencia renal.