La Policía Nacional de Nicaragua halló 113 paquetes de cocaína envueltos en cinta adhesiva —137 kilogramos en total— ocultos dentro de un barril de plástico y una vasija de lavar ropa en una vivienda del municipio de Nindirí, en el departamento de Masaya, a pocos kilómetros de Managua.
El operativo, ejecutado el jueves pasado, concluyó con seis detenidos, entre ellos dos mujeres de nacionalidad no precisada, además del decomiso de un automóvil sedán y dos motocicletas.
La portavoz policial, la subcomisionada Karen Obando, confirmó los detalles a los medios en Managua: los 95 paquetes rectangulares estaban dentro del barril y los 18 restantes en la vasija.
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Todos dieron positivo en las pruebas de campo. La droga, los vehículos y los detenidos fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales.
El operativo más reciente en una cadena de decomisos
El alijo de Nindirí es el último eslabón de una serie de golpes antinarcóticos que las fuerzas de seguridad nicaragüenses han ejecutado en julio.
El 3 de ese mes, el Ejército incautó 132 paquetes de cocaína —marcados con los sellos “Chamu R10” y “087”— en una embarcación llamada Jesucristo viene pronto, en la zona costera de Bocana de Venecia, cerca de la frontera con Honduras.
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Uno de los tres ocupantes huyó durante un intercambio de disparos; los otros dos fueron detenidos.
Apenas doce días después, el 15 de julio, la Policía interceptó 750 kilogramos en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, en la frontera con Costa Rica.
La droga viajaba en 54 cilindros metálicos con 643 paquetes dentro de un camión Freightliner con matrícula guatemalteca, conducido por Roberto Bardales de León, de 66 años, quien había salido de Panamá con destino a Guatemala.
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Nicaragua como nodo, no solo como corredor
La acumulación de operativos revela una dimensión que va más allá del tránsito norte-sur. Según una investigación del medio nicaragüense Confidencial, el 49% de la cocaína que salió de Nicaragua entre 2024 y 2026 tenía como destino Europa, no Estados Unidos.
Los decomisos documentados en cinco países —El Salvador, Rusia, Italia, Honduras y el Reino Unido— totalizan 4,374 kilos con un valor estimado de USD 283.86 millones.
El caso más llamativo de esa ruta transatlántica ocurrió en marzo de 2026, cuando la National Crime Agency británica interceptó 943 kilos ocultos en un contenedor de plátanos en el puerto de Southampton, con un valor estimado de USD 100 millones. El cargamento había salido de Nicaragua.
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Investigadores consultados bajo anonimato señalan que el país ha pasado de ser un corredor de tránsito a consolidarse como una plataforma de acopio y redistribución hacia dos continentes.
La estrategia del “Muro de Contención”
Todos estos operativos se enmarcan en lo que las autoridades nicaragüenses denominan la estrategia ‘Muro de Contención’, orientada a bloquear la circulación de droga y dinero vinculado al narcotráfico.
Para ello, el régimen de Ortega mantiene lo que describe como “estrechos lazos de cooperación” con los países de la región, así como con Estados Unidos, México y Rusia.
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La posición geográfica del país lo sitúa en el centro del problema: Nicaragua es el puente terrestre y marítimo entre los países productores de Sudamérica y los mercados de Norteamérica, donde operan principalmente los carteles mexicanos. Esa condición convierte cada ruta —costera, fronteriza o urbana— en un potencial punto de tránsito.
El decomiso en una vivienda residencial de Nindirí, a diferencia de los operativos en fronteras o embarcaciones, subraya que el narcotráfico también permea los tejidos urbanos próximos a la capital.