Coordinar el abastecimiento de una obra implica lidiar con el clima, los frentes de trabajo y los tiempos de la constructora principal. Para Natalia, “sin un dato concreto, cualquier análisis queda reducido a una opinión”, una idea que aplica tanto a la trazabilidad de materiales como a la planificación del depósito y la logística inversa.
¿Qué particularidades tiene la cadena de suministro en la construcción, en comparación con rubros más masivos?
La logística de la construcción no es lineal: intervienen muchos factores, como el clima, que puede obligar a cortar la producción durante una semana, o la necesidad de abastecer varios frentes de trabajo con ritmos distintos. En instalaciones sanitarias, de gas y contra incendio, una obra puede tener uno, dos o los tres frentes en simultáneo, según cómo los vaya abriendo la constructora principal.
¿De qué se abastece una obra y cómo llega ese material hasta el sitio?
Una obra necesita de todo un poco: insumos, materiales y herramientas, desde caños y piezas de termofusión hasta elementos de protección personal, ropa de trabajo y mobiliario para el personal instalado en el lugar. El recorrido para conseguirlo siempre es el mismo: se recibe una solicitud, se revisa qué hay en stock en el depósito y, si falta algo, se genera un requerimiento de compra que resuelve el proveedor.
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¿Qué características debe tener un depósito para ser eficiente al momento de abastecer una obra?
El layout es fundamental. Si no está claro dónde están ubicadas las cosas, el tiempo para preparar un pedido se agranda mucho. Por eso hay que tener el material agrupado y accesible, y que todo el equipo sepa dónde encontrarlo. También es clave analizar qué se consume más, para ubicar esos materiales en los lugares más cercanos y de acceso más rápido.
¿Por qué es cada vez más importante la trazabilidad de materiales en la construcción?
La trazabilidad va de la mano de la planificación, y ambas son cada vez más necesarias. Si se manejan varias obras con un depósito central y hay intercambios de material entre ellas, sin trazabilidad los datos no van a coincidir al momento de auditar. Lo mismo pasa con las herramientas. Sin un dato concreto, cualquier análisis queda reducido a una opinión.
¿Cómo funciona la logística inversa en una obra?
La construcción tiene mucha logística inversa. El material sobrante casi siempre existe, y también vuelven herramientas como amoladoras, andamios o plataformas. Todo eso necesita coordinación y planificación, porque sin ella se cae en la lógica de estar apagando incendios en lugar de gestionar la logística. Con planificación la urgencia se reduce, aunque nunca desaparece del todo.
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¿Qué tecnologías van a facilitar el trabajo de logística en la construcción?
La inteligencia artificial es fundamental, pero tiene que ir acompañada de capacitación, porque en el rubro convive gente de generaciones muy distintas. También cambia la tecnología de las herramientas: hoy se evalúa avanzar de máquinas con cable a equipos a batería, de la soldadura común a la soldadura láser, y de la amoladora al cortatubos, herramientas más eficientes que reducen los tiempos de trabajo en obra.
¿Qué significa que la gestión acompañe el ritmo de la obra y no al revés?
La logística tiene que acompañar el tiempo de la obra, no al revés. Para eso hace falta entender que los departamentos no son piezas individuales: cómputos, presupuestos, logística, compras y obra tienen que trabajar en conjunto. Cuando eso no sucede se pierde trazabilidad y aparecen los retrasos, porque los tiempos no son los del área de logística, sino los de quien produce en la obra.