Nuevas revelaciones y detalles de la relación entre los líderes del Cártel de Sinaloa, Ismael Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán, se mostraron en el documental La caída de El Mayo así como su relación con sus hijos que heredaron las riendas del negocio criminal.
El periodista de investigación Jesús Esquivel describió en el documental de tres capítulos, disponible desde el pasado 29 de octubre de 2026 en Netflix, que Vicente Zambada Niebla (primogénito de El Mayo) saludó con la cabeza e hizo un gesto con la mano llevándose el puño al corazón cuando entró a declarar contra Joaquín “El Chapo” en su juicio de 2019 en Estados Unidos.
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El hijo de Ismael “El Mayo” Zambada sostuvo ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York que “El Chapo” no era su enemigo y explicó que el acusado conocía su compromiso de colaborar con la Fiscalía.
El gesto ocurrió al término de la tercera y última jornada de declaración de Zambada Niebla, después de 14 horas de testimonio. El llamado “Vicentillo” hizo un leve movimiento de cabeza hacia Guzmán Loera y se llevó el puño al pecho; el acusado y quien décadas atrás fue el mejor amigo de su padrem, respondió al saludo desde su lugar en la sala.
Ambos mantenían una relación que iba más allá de los negocios atribuidos al Cártel de Sinaloa. Zambada Niebla se refería a Guzmán como “compadre” porque el narcotraficante era padrino de bautizo de su hijo menor, según explicó durante una de sus comparecencias.
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La escena ocurrió cuando la defensa buscaba exhibir al testigo como un adversario de Guzmán. El abogado Eduardo Balarezo cuestionó que la información ofrecida por Zambada Niebla lo convirtiera en enemigo del acusado, pero el hijo de “El Mayo” rechazó esa caracterización.
Vicente Zambada aseguró que Guzmán sabía de su colaboración
“Mi compadre ‘El Chapo’ no es mi enemigo”, respondió Zambada Niebla al ser cuestionado por la defensa. Añadió que Guzmán sabía que declararía porque se había declarado culpable mientras el entonces líder criminal permanecía libre junto con Ismael Zambada.
El testigo insistió en que no anticipó que su compadre estaría en el banquillo cuando aceptó cooperar con las autoridades estadounidenses. “No veo el futuro y no sabía que mi compadre ‘El Chapo’ estaría aquí. No es mi enemigo”, afirmó ante el tribunal.
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Durante aquellas sesiones, la defensa de Guzmán sostuvo que el acusado era un chivo expiatorio y que el verdadero dirigente del grupo criminal era “El Mayo” Zambada, quien entonces permanecía en libertad. La estrategia buscaba presentar a “El Chapo” como una figura engrandecida por la leyenda, sin el poder que le atribuía la acusación.
La fiscal Amanda Liskamm confrontó a Zambada Niebla con esa versión y le preguntó si Guzmán era un narcotraficante real o un mito creado alrededor de un hombre que se ocultaba en la sierra. El hijo de “El Mayo” respondió que era “un traficante real que trabajaba con droga, un líder del cártel como mi papá”.
La defensa cuestionó las llamadas entre padre e hijo
Balarezo también interrogó a Zambada Niebla sobre conversaciones telefónicas que sostuvo con su padre desde una prisión federal estadounidense. De acuerdo con el testigo, las llamadas ocurrieron a petición de la DEA, que supervisó los diálogos en los que pidió a Ismael Zambada que se entregara.
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El abogado puso en duda que esos contactos fueran las únicas comunicaciones entre padre e hijo. Señaló que los representantes legales de Zambada Niebla también actuaban como mensajeros, pues se reunían con “El Mayo” en su escondite en la sierra de Sinaloa.
Para reforzar la hipótesis de que Ismael Zambada conservaba el mando, la defensa mostró fotografías y nombres de antiguos rivales o integrantes del grupo criminal. Varios de ellos estaban muertos o presos, y Balarezo resaltó el parecido físico entre padre e hijo para intentar generar dudas ante el jurado.
La fiscal respondió con preguntas sobre dos hermanos del testigo, Ismael y Serafín Zambada, así como sobre su tío Jesús “El Rey” Zambada. Los tres habían sido detenidos en México o Estados Unidos, de acuerdo con lo expuesto durante el proceso.
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El Vicentillo pasó de integrante del cártel a testigo
Vicente Zambada Niebla formó parte del Cártel de Sinaloa entre 1997 y 2009. Durante ese periodo coordinó cargamentos procedentes de Centroamérica y Sudamérica, manejó redes de corrupción y reclutó personas para su padre, según relató en un diario al que tuvo acceso la periodista Anabel Hernández.
En marzo de 2009 viajó de Culiacán a la Ciudad de México para reunirse con agentes de la DEA. Buscaba proporcionar información sobre diversos grupos criminales a cambio de beneficios en Estados Unidos y de la posibilidad de convertirse en testigo protegido.
Autoridades mexicanas lo capturaron durante la madrugada dentro de un domicilio de Jardines del Pedregal. Permaneció amarrado de pies y manos y privado de la libertad durante varias horas antes de ser trasladado a prisión.
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Después pasó un año en cárceles mexicanas, entre ellas el penal del Altiplano y el Cefereso número 3 de Matamoros. Más tarde fue enviado a Chicago, donde años después volvió a encontrarse con Guzmán Loera, esta vez frente a un tribunal estadounidense.
El testimonio incluyó fugas, asesinatos y contactos con la DEA
A lo largo de tres días de declaración, Zambada Niebla relató que Guzmán le contó cómo escapó de prisión dentro de un carro de lavandería. También afirmó que “El Chapo” y “El Mayo” ordenaban asesinatos contra rivales, además de describir operaciones del narcotráfico.
El testigo habló de los contactos que Guzmán mantuvo con la DEA mientras permanecía prófugo. Señaló que el acusado lo puso en comunicación con autoridades estadounidenses cuando pretendía abandonar el Cártel de Sinaloa.
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Joaquín Guzmán permaneció impasible durante la mayor parte de la audiencia, vestido con un traje gris oscuro, camisa azul y corbata en tonos similares. El proceso se desarrollaba en Brooklyn desde hacía más de dos meses cuando Zambada Niebla concluyó su declaración.
Zambada Niebla dijo que conoció a Guzmán a finales de los años ochenta o principios de los noventa, cuando tenía 15 o 16 años. El primer encuentro ocurrió en una casa de su padre, donde también estaban presentes integrantes de la seguridad de Ismael Zambada.
El mismo gesto para Julio Scherer
“El Mayo” Zambada hizo el mismo gesto cuando la hija del periodista Julio Scherer lo fue a entrevistar en Sinaloa al referirse a su padre.
“Cuando lo entrevisté se llevó el puño al pecho y me dijo ‘Su padre era’ (además de la mano) y se llevó la mano al pecho, yo lo interpreto como una señal de respeto, de verdad”, dijo la también periodista María Scherer.
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