Los drones controlados mediante fibra óptica, una tecnología que se ha convertido en una de las herramientas características de la guerra entre Rusia y Ucrania, comenzaron a aparecer también en investigaciones contra grupos criminales en México.
El caso más reciente se registró en Sinaloa, donde el Ejército Mexicano aseguró durante octubre material que incluía drones, controles, baterías y rollos de cable de fibra óptica.
PUBLICIDAD
De acuerdo con el Gabinete de Seguridad, el 5 de octubre fueron asegurados en El Rosario 15 drones, 15 controles, 15 rollos de cable de fibra óptica para drones y 14 baterías, además de armas y 42 artefactos explosivos improvisados.
Días después, otro operativo permitió localizar 48 drones, 64 baterías y 44 rollos de cable de fibra óptica, además de equipo táctico y cartuchos.
Sin embargo, la Secretaría de la Defensa Nacional hizo una precisión importante: los aparatos no estaban completos. El secretario Ricardo Trevilla Trejo explicó que se trataba de partes destinadas al ensamblaje y que no tenían dispositivos para lanzar explosivos.
PUBLICIDAD
Además, la dependencia señaló que no pudo establecer a qué grupo criminal pertenecía el material. En Sinaloa actualmente operan las facciones conocidas como “Los Mayos” y “Los Chapos”, pero la Sedena no atribuyó el aseguramiento a ninguna de ellas.
¿Por qué Rusia y Ucrania utilizan drones de fibra óptica?
Los drones FPV —siglas de First Person View— normalmente reciben las instrucciones del operador mediante señales de radio. Ese sistema puede ser afectado por equipos de guerra electrónica, utilizados para interferir las comunicaciones entre el piloto y el aparato.
La fibra óptica cambia esa dinámica.
En lugar de enviar las órdenes mediante una conexión inalámbrica, el dron permanece conectado con su operador mediante un cable físico que se va desplegando durante el vuelo. Por ello, los inhibidores diseñados para bloquear señales de radio no pueden interrumpir de la misma manera ese enlace.
PUBLICIDAD
Esta característica adquirió especial importancia en Ucrania, donde Rusia y Ucrania han desarrollado una auténtica carrera tecnológica alrededor de los drones y las contramedidas electrónicas.
En 2026, Rusia ha empleado drones de este tipo incluso contra infraestructura eléctrica ucraniana. Reuters documentó ataques contra subestaciones en la región de Sumy y explicó que los aparatos podían superar defensas basadas en interferencias electrónicas precisamente porque el vínculo con el operador se realiza mediante fibra óptica.
El uso de esta tecnología también se ha extendido para operaciones tácticas en el frente. Análisis del Institute for the Study of War han documentado que Rusia utiliza drones FPV conectados mediante fibra óptica para hacerlos más resistentes a la guerra electrónica y ampliar sus posibilidades de operación.
PUBLICIDAD
¿Por qué interesan a los cárteles mexicanos?
La razón principal está relacionada con una dinámica que también ocurre en México: los grupos criminales y las autoridades han comenzado a utilizar inhibidores y sistemas antidrones, lo que obliga a las organizaciones delictivas a buscar mecanismos para evitar que sus aeronaves sean neutralizadas.
El CSIS ha advertido que los grupos criminales mexicanos comenzaron a experimentar con drones de fibra óptica y que la tecnología representa un desafío adicional para los sistemas antidrones. El organismo destaca que su principal ventaja consiste precisamente en que el vínculo físico dificulta las medidas de interferencia electrónica.
Pero eso no significa que sean drones indestructibles o imposibles de detectar.
La propia naturaleza del sistema introduce limitaciones: el aparato permanece conectado a un cable y este puede enredarse, romperse o quedar atrapado durante el vuelo. El CSIS señala que estas desventajas hacen que la tecnología tenga importantes compromisos frente a los drones convencionales.
PUBLICIDAD
En el caso mexicano, la información disponible apunta todavía a una fase de adaptación y experimentación.
La Defensa ha explicado que los grupos criminales suelen adquirir drones comerciales y posteriormente modificarlos para emplearlos contra organizaciones rivales o autoridades. Ricardo Trevilla Trejo, titular de esa dependencia, incluso descartó que los dispositivos asegurados fueran especialmente sofisticados.
Por ello, los decomisos de Sinaloa son relevantes no porque demuestren que los cárteles ya poseen una capacidad idéntica a la de los ejércitos ruso y ucraniano, sino porque evidencian el interés criminal por incorporar una tecnología que nació como respuesta a la guerra electrónica moderna.
PUBLICIDAD
El fenómeno también ha despertado preocupación en Estados Unidos. Un análisis del CSIS señala que la experimentación de los cárteles con drones de fibra óptica puede complicar todavía más las labores de vigilancia y combate contra aeronaves no tripuladas en la frontera.
Así, la evolución de los drones muestra cómo las innovaciones desarrolladas durante una guerra convencional pueden terminar trasladándose a conflictos completamente distintos. En Ucrania, la fibra óptica surgió como una respuesta a la interferencia electrónica; en México, su aparición entre el equipo asegurado a grupos criminales revela que los cárteles también están intentando adaptarse a una nueva generación de sistemas antidrones.
PUBLICIDAD