La alcaldía Tláhuac será sede de la Feria del Atole Tetelco 2026, un encuentro organizado por el municipio local que combinará degustación de bebidas tradicionales con actividades culturales, gastronómicas y deportivas. El evento se desarrollará en la Plaza Cívica Emiliano Zapata, en San Nicolás Tetelco.
La propuesta incluye degustación y venta de atoles elaborados por productores locales, muestra gastronómica y de productos de la región, presentaciones culturales y expoventa de artesanías. También se contemplan actividades recreativas pensadas para toda la familia.
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Entre los elencos confirmados figuran la Danza Folclórica de la UNITEC, el Grupo de Adultos Mayores Eterna Primavera, la Rondalla Almas de Mixquic, la Banda Sinaloense de la SSC y DJ Luna, además de “grupos sorpresa” que se sumarán a la cartelera, según el material difundido por los organizadores.
Degustación, música y una carrera de 5 kilómetros
La feria contempla un cierre deportivo con una carrera atlética de 5K, con cupo limitado a 200 participantes distribuidos en las categorías Juvenil, Libre, Máster, Veteranos y Veteranos Plus. El kit de inscripción incluye playera, número de corredor y medalla conmemorativa, además de cronometraje impreso y firmado, y copia del INE.
La inscripción a la carrera tiene un costo de $250. Los organizadores difunden las novedades del evento a través de las redes sociales @feriadelatoletetelco, en Facebook e Instagram.
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El atole es una bebida caliente a base de masa de maíz, de origen prehispánico, que suele endulzarse con piloncillo, azúcar o miel y aromatizarse con canela, vainilla o frutas. Su preparación más popular, el champurrado, surge de combinarlo con chocolate, aunque existen decenas de variantes regionales con sabores que van de lo dulce a lo salado.
Horarios y fechas confirmados del evento
La Feria del Atole Tetelco 2026 se realizará los días 14 y 15 de noviembre de 2026. La sede será la Plaza Cívica Emiliano Zapata, en San Nicolás Tetelco, alcaldía Tláhuac, Ciudad de México.
La carrera atlética de 5K está programada para el 15 de noviembre de 2026, con cita a las 7:30 horas y arranque a las 8:00 horas. El cupo, limitado a 200 corredores, se reparte entre las categorías mencionadas, con un costo de inscripción de $250.
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El origen de una bebida que antecede a la conquista
El atole tiene raíces que se remontan a culturas prehispánicas de Mesoamérica. Su nombre proviene del náhuatl atolli, que combina las raíces atl (agua) y toloa (tragar o comer), de acuerdo con registros históricos sobre la bebida.
Antes de la conquista española, el atole no se consideraba únicamente una bebida, sino también un alimento. Su elaboración requiere la nixtamalización del maíz, un proceso que implica cocer el grano en agua con cal, técnica cuyo desarrollo está ligado a la domesticación del teocintle hace miles de años.
En el siglo XVI, el fraile Bernardino de Sahagún documentó la venta de atole entre los pueblos originarios, mientras que el médico y naturalista Francisco Hernández registró diecisiete tipos distintos de la bebida en su obra Historia natural de Nueva España, entre ellos el xocoatolli (atole agrio), el chillatolli (con chile) y el quauhnexatolli (con cenizas de árbol).
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Con el paso de los siglos, la receta se fue enriqueciendo con ingredientes como cacao, vainilla, canela, flor de azahar y pulpa de frutas, lo que amplió su variedad de sabores. Durante los siglos XVI y XVII, el atole se consolidó como bebida caliente popular, mientras el chocolate quedaba reservado para sectores más acomodados.
Variedades populares y consumo estacional
El champurrado es, probablemente, la variante más conocida del atole. Nace de la combinación de maíz y cacao, dos ingredientes de origen prehispánico, y suele prepararse con agua, piloncillo, canela y pinole.
Otras versiones tradicionales incluyen el atole blanco, elaborado solo con maíz y agua, que suele acompañarse con dulce de calabaza en la temporada de otoño. También existe el atole de aguamiel, típico de regiones con tradición pulquera, y el atole de ceniza, que mezcla masa de maíz con ceniza del fogón y suele prepararse para la celebración de Día de Muertos.
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Los sabores frutales también tienen presencia relevante: guayaba, mandarina, capulín, piña, zapote y tamarindo figuran entre las variantes que acompañan distintas temporadas del año, según el ciclo de cosecha de cada fruta. El atole de amaranto, conocido también como “atole de alegría”, se prepara con semilla tostada y molida, endulzada con piloncillo, y se consume principalmente en el centro del país.
Existen además preparaciones saladas, como el chileatole, que incorpora chile a la receta tradicional de maíz. La diversidad de sabores responde tanto a tradiciones regionales como a la disponibilidad estacional de frutas y otros ingredientes en distintas zonas del país.
El consumo de atole se intensifica durante el otoño y el invierno, cuando acompaña celebraciones como el Día de Muertos, las posadas decembrinas, el Día de Reyes y el Día de la Candelaria. En la Ciudad de México, es habitual encontrarlo durante todo el año en los puestos de tamales, como complemento de la tradicional “guajolota”.
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