La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) suma seis estudiantes asesinados durante 2026 después del homicidio de Christian Shamed y Gael, dos alumnos de 17 años de la Preparatoria 2 que fueron atacados a balazos el 26 de septiembre en la colonia Chulavista, en Cuernavaca.
Los casos anteriores corresponden a Kimberly Joselin Ramos Beltrán, Karol Toledo Gómez, Michelle Itzayana Fuentes Calderón y Claudia Tacoronte Aguilera. Las cuatro fueron asesinadas entre marzo y septiembre en distintos puntos de Morelos. Las investigaciones avanzan por separado y, hasta ahora, no existe información pública que establezca que los seis homicidios formen parte de una misma estructura criminal o respondan a un mismo móvil.
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El recuento ocurre después de meses de protestas y reclamos de estudiantes de la UAEM. Los primeros dos casos, los de Kimberly y Karol, detonaron en marzo un movimiento estudiantil que exigió justicia y mayores condiciones de seguridad dentro y fuera de los espacios universitarios.
Christian y Gael fueron atacados a balazos en Cuernavaca
Christian Shamed y Gael, ambos de 17 años, estudiaban en la Preparatoria Número 2 “Antonio L. Mora del Castillo” de la UAEM. Uno cursaba el tercer semestre y el otro el quinto.
La noche del sábado 26 de septiembre se encontraban con otros jóvenes en la colonia Chulavista, en Cuernavaca, cuando fueron atacados a balazos. Los dos murieron en el lugar y otro adolescente resultó herido.
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La Fiscalía General del Estado de Morelos inició una investigación para esclarecer el ataque, pero hasta el 29 de septiembre no había establecido el móvil. Entre las versiones difundidas apareció un posible robo de motocicletas, aunque esa hipótesis no ha sido confirmada por la autoridad.
Después del doble homicidio comenzaron a circular en redes sociales versiones que relacionaban a los adolescentes con actividades delictivas. El padre de Christian rechazó esas versiones y pidió que la investigación determine qué ocurrió sin criminalizar a las víctimas. La Fiscalía, por su parte, señaló que debe atender todas las líneas de investigación para identificar a los responsables.
La muerte de ambos estudiantes ocurrió 15 días después del asesinato de Claudia Tacoronte, otra integrante de la comunidad universitaria. Con sus casos, el número de estudiantes vinculados con la UAEM asesinados durante 2026 llegó a seis.
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Claudia Tacoronte murió durante un asalto en Cuautla
Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, era estudiante de la Universidad de Granada y se encontraba en Morelos como parte de un intercambio académico con la UAEM.
El 12 de septiembre fue atacada con un arma blanca en el estacionamiento de la Casa de la Cultura de Cuautla. De acuerdo con los datos de prueba presentados por la Fiscalía durante las audiencias, Francisco Javier “N” se acercó a la joven y le exigió su teléfono celular; después la habría atacado con una navaja.
Claudia murió a consecuencia de las heridas. La Fiscalía de Morelos inició el expediente bajo el protocolo de feminicidio y posteriormente detuvo a Francisco Javier “N”, alias “El Trompas”, señalado como probable responsable. Un juez lo vinculó a proceso.
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El caso generó nuevos reclamos de estudiantes por las condiciones de seguridad en los alrededores de las instalaciones universitarias y en los traslados entre municipios.
Michelle Itzayana desapareció en Yautepec y fue localizada sin vida en Tepoztlán
Michelle Itzayana Fuentes Calderón tenía 15 años y estudiaba en el Sistema Universitario de Educación Mixta de la UAEM. Fue reportada como desaparecida el 24 de mayo, después de salir de su domicilio en Yautepec.
Durante un operativo de búsqueda, el 2 de junio fue localizado el cuerpo sin vida de una mujer en las inmediaciones de Tepoztlán, en los límites con Yautepec. La Fiscalía confirmó que se trataba de la estudiante y señaló que la investigación quedaría a cargo de personal especializado en desaparición forzada para establecer las circunstancias y la causa del fallecimiento.
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La joven era hija de una académica de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de la UAEM. La universidad informó que acompañaba a la familia y colaboraba con las autoridades en las investigaciones.
Karol Toledo fue encontrada sin vida tres días después de desaparecer
Karol Toledo Gómez, de 18 años, estudiaba Derecho en la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec. Desapareció el 2 de marzo después de acudir a clases.
Tres días después, el 5 de marzo, la Fiscalía confirmó que el cuerpo encontrado en Coatetelco correspondía a la estudiante. Los peritajes establecieron su identidad y la dependencia informó que presentaba huellas de violencia.
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Su desaparición ocurrió apenas unos días después del caso de Kimberly Joselin Ramos Beltrán. Los dos expedientes provocaron protestas en distintas unidades académicas de la UAEM y dieron paso a un paro estudiantil que comenzó el 2 de marzo.
Kimberly Joselin desapareció en febrero y fue localizada sin vida en marzo
Kimberly Joselin Ramos Beltrán, de 18 años, era estudiante de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de la UAEM.
La joven fue reportada como desaparecida el 20 de febrero y localizada sin vida el 2 de marzo en una zona boscosa al norte del Campus Chamilpa, en Cuernavaca. La universidad calificó el caso como feminicidio.
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La Fiscalía detuvo a Jared Alejandro “N”, señalado como presunto responsable, y posteriormente fue vinculado a proceso por los delitos relacionados con el caso. La investigación convirtió a Kimberly en una de las primeras víctimas de la serie de homicidios que provocó la movilización estudiantil de marzo.
El caso también llevó a la universidad a reforzar su coordinación con las instituciones de seguridad y a recibir un pliego petitorio de estudiantes que reclamaban mayores condiciones de protección.
Los seis casos ocurrieron en circunstancias diferentes
El recuento muestra expedientes con características distintas.
Kimberly y Karol desaparecieron con pocos días de diferencia y fueron encontradas sin vida en marzo. Michelle, de 15 años, desapareció en mayo y fue localizada sin vida durante una búsqueda en junio. Claudia, estudiante de intercambio de 21 años, fue asesinada en septiembre durante un ataque que la Fiscalía investiga como feminicidio. Christian y Gael, ambos de 17 años, fueron asesinados a balazos en Cuernavaca el 26 de septiembre.
Las circunstancias y el estado procesal tampoco son iguales. Mientras en el caso de Kimberly existe una persona detenida y vinculada a proceso y en el de Claudia hay un detenido por feminicidio, los expedientes de Karol, Michelle, Christian y Gael mantienen aspectos pendientes de esclarecer públicamente.
Qué documentó el CRIM-UNAM sobre la violencia contra adolescentes en Morelos
El contexto académico que permite ampliar la historia proviene de una investigación de Sonia M. Frías, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
El estudio, publicado en 2024, no analiza los asesinatos de estudiantes de la UAEM ni fue realizado a partir de esos casos. Se trata de un estudio piloto desarrollado en Morelos para probar instrumentos destinados a medir de manera más amplia las experiencias de violencia y victimización de niñas, niños y adolescentes.
La investigación incluyó 207 entrevistas a cuidadores de niños de entre 0 y 11 años y 368 entrevistas a adolescentes de 12 a 17 años. La muestra fue no probabilística.
Uno de los problemas que plantea el trabajo es que las mediciones tradicionales de victimización suelen concentrarse en la población adulta. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, por ejemplo, recoge información de personas de 18 años y más, por lo que buena parte de las experiencias de violencia que afectan a menores no queda reflejada en esas estadísticas.
El estudio buscó ampliar esa mirada para incluir distintas formas de violencia y victimización que pueden experimentar niñas, niños y adolescentes, más allá de los delitos que llegan a ser denunciados ante las autoridades. El CRIM presentó el proyecto en 2024 como un estudio piloto sobre los niveles de violencia que experimentan menores que viven en Morelos.
La investigación también advierte sobre las dificultades metodológicas de medir este fenómeno: una parte de los menores no acude regularmente a la escuela y, por ello, los estudios que solamente levantan información en planteles pueden dejar fuera a una proporción de adolescentes. El piloto buscó precisamente probar una estrategia de levantamiento en hogares.
La violencia que viven los adolescentes va más allá de los homicidios
El estudio del CRIM-UNAM permite colocar los seis asesinatos dentro de un contexto más amplio sin establecer una relación causal entre ambos fenómenos.
La investigación aborda la violencia y victimización de niñas, niños y adolescentes como un problema que incluye experiencias que no necesariamente llegan a convertirse en una carpeta de investigación. Su planteamiento parte de que las estadísticas sobre delitos registrados no captan por completo las experiencias de violencia de esta población.
En ese sentido, los seis asesinatos registrados este año representan únicamente una parte de un problema más amplio de violencia juvenil. Los expedientes de los estudiantes asesinados deben analizarse de manera individual, mientras que el estudio académico ofrece otra perspectiva: la necesidad de conocer las distintas formas de violencia que experimentan adolescentes y que pueden permanecer fuera de los registros oficiales.
Tras el asesinato de Christian y Gael, la UAEM volvió a exigir el esclarecimiento de los hechos y medidas para proteger a su comunidad. El recuento de 2026, hasta septiembre, queda integrado por seis estudiantes asesinados, pero sus casos siguen siendo investigaciones diferentes y con avances judiciales distintos.
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