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Qué tan bueno es tomar proteína como suplemento todos los días

Algunas personas suelen beber este alimento como parte de su dieta

Es importante consultar con un médico antes de saber si una persona es apta para consumir estos suplementos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tomar proteína diariamente puede aportar beneficios, pero implica ciertas consideraciones individuales y de salud.

Las necesidades varían según la edad, el peso, el estado de salud y el nivel de actividad física. Consultar a un especialista antes de iniciar cualquier suplementación es recomendable.

La recomendación general para adultos sanos es consumir entre 0.8 y 1 gramo de proteína pura por kilo de peso al día.

Si practicas ejercicio intenso, la cifra puede aumentar hasta 1.5 o 2 gramos por kilo.

En personas mayores de 50 años, se recomienda elevar la ingesta para evitar la pérdida de masa muscular.

Los expertos insisten en adaptar la cantidad según cada caso y consultar con profesionales de la salud antes de hacer cambios drásticos en la dieta.

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Importancia de la variedad y la forma de consumo

No es recomendable depender de una sola fuente de proteína o sustituir las comidas principales por suplementos.

Una infografía de Infobae presenta las distintas opciones de proteína de origen animal y vegetal para la alimentación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Es mejor priorizar alimentos naturales como huevo, pescado, carne magra, leche y leguminosas.

Los suplementos pueden ser útiles solo cuando la alimentación no cubre las necesidades. Además, se recomienda evitar métodos de cocción que añadan grasas innecesarias, como el empanizado o la fritura.

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Quiénes no deberían tomar proteína

Personas con gota o hiperuricemia

El consumo elevado de proteína, especialmente de origen animal, puede aumentar los niveles de ácido úrico y provocar crisis de gota. Quienes padecen gota o tienen antecedentes de hiperuricemia deben evitar dietas altas en proteína y consultar con un especialista antes de consumir suplementos.

Personas con enfermedades hepáticas

Pacientes con enfermedades del hígado deben mantener un control estricto sobre la cantidad de proteína que consumen, ya que el metabolismo de proteínas genera productos que pueden afectar la función hepática. Es indispensable la supervisión médica en estos casos.

Niños y adolescentes sin déficit nutricional

La mayoría de los niños y adolescentes cubren sus necesidades de proteína con una dieta normal. No se recomienda el uso de suplementos proteicos en menores sanos, ya que el exceso puede ser perjudicial y desplazar otros nutrientes esenciales.

Personas con problemas digestivos o intolerancias

Quienes presentan problemas digestivos, intolerancia a la lactosa o alergias a ciertas proteínas (como la de leche o soya) deben optar por fuentes alternativas y evitar suplementos no recomendados por especialistas.

Embarazadas, lactantes y adultos mayores

En estos grupos, los requerimientos pueden variar considerablemente. El consumo de proteína, especialmente en forma de suplementos, debe ser evaluado de manera individual y bajo vigilancia médica, para evitar riesgos de exceso o de interacción con otras condiciones de salud.

Qué alimentos tienen proteína naturalmente

Fuentes animales

  • Huevo (especialmente la clara)
  • Pechuga de pollo y pavo (sin piel)
  • Carne de res magra (lomo, sirloin)
  • Pescado (atún, salmón, tilapia, sardina)
  • Mariscos (camarón, pulpo, calamar)
  • Leche entera o descremada
  • Yogur natural o griego
  • Quesos bajos en grasa
  • Jamón de pavo

Fuentes vegetales

  • Frijoles (negros, bayos, pintos, etc.)
  • Lentejas
  • Garbanzos
  • Soya y derivados (tofu, tempeh, leche de soya)
  • Edamames
  • Almendras, nueces, cacahuates y otras semillas
  • Chía y linaza
  • Amaranto y quinoa

¿Qué riesgos tiene el exceso de proteína?

  • Sobrecarga renal: Consumir grandes cantidades de proteína a diario puede aumentar el trabajo de los riñones, sobre todo en personas con enfermedades renales previas.
  • Deshidratación: El metabolismo de la proteína produce desechos que el cuerpo elimina por la orina, lo que puede incrementar la pérdida de líquidos.
  • Problemas digestivos: Exceso de proteína puede causar estreñimiento, gases o malestar estomacal, especialmente si la dieta es baja en fibra.
  • Aumento de peso: Consumir más proteína de la que el cuerpo necesita puede resultar en almacenamiento de grasa y aumento de peso.
  • Deficiencia de otros nutrientes: Priorizar la proteína por encima de otros grupos alimenticios puede provocar carencias de vitaminas, minerales y fibra.
  • Afectaciones óseas: Dietas muy altas en proteína animal pueden alterar el equilibrio de calcio en los huesos, aunque la evidencia no es concluyente.
  • Riesgo cardiovascular: Si la proteína proviene principalmente de carnes rojas o procesadas, puede aumentar el riesgo de enfermedades del corazón por las grasas saturadas y el colesterol.

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