El periodista de espectáculos Gustavo Adolfo Infante publicó un video en sus redes sociales en el que aseguró que Yolanda Andrade, conductora de 54 años diagnosticada con Esclerosis Lateral Amiotrófica, se encuentra agotada físicamente y ha comenzado a despedirse de las personas más cercanas a ella.
Infante, quien se describió como amigo de la presentadora, aclaró que la información proviene de fuentes cercanas a Andrade, pues no ha tenido oportunidad de verla en persona.
“Lo que me dicen, porque no he tenido la oportunidad de verla y abrazarla, es que Yolanda está muy cansada y a veces está tirando la toalla. Ella ha hablado con la gente, con su gente, y les ha dicho: ‘Pues hasta aquí’”, declaró Infante en el video.
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El conductor de De Primera Mano y Sale el Sol acompañó la publicación con un mensaje escrito: “A veces en la vida hay que saber decir hasta aquí, y Yolanda Andrade ya está tirando la toalla. Estamos contigo y te abrazamos amiga”.
En su mensaje, Infante se refirió a la ELA como una enfermedad sin solución y utilizó la expresión “diagnóstico de muerte” para describir el pronóstico que enfrenta su amiga.
“Ella lo ha dicho públicamente, esto no tiene solución y tiene un diagnóstico de muerte. Todos tenemos un diagnóstico de muerte, pero quizá ella por adelantado”, señaló.
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El periodista también destacó el valor de Andrade por haber documentado públicamente su proceso: “Gracias por haber documentado tu enfermedad, porque esto le va a servir a mucha gente”.
Infante cerró con un mensaje directo a la conductora: “Te mando un abrazo muy cariñoso pidiéndole a Dios y a la Virgen de Guadalupe, que eres tan devota de ella, que no sufras”.
Sus declaraciones, sin embargo, corresponden a su percepción personal y a la información recibida de terceros. No representan un pronóstico médico oficial sobre el estado actual de Andrade.
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La propia Yolanda habló de su cansancio
Las palabras de Infante llegan días después de que la propia Andrade reapareciera en Instagram con un video de casi 50 minutos.
En esa transmisión, la conductora habló sin rodeos sobre los efectos físicos de la enfermedad: atrofia muscular, dolor en los hombros, problemas de movilidad y resequedad en la boca.
“Mi cuerpo está cansado, pero mi mente no”, afirmó en esa ocasión.
También pidió a quienes hablan de su situación que primero se informen: “Investiga lo que es ELA, investígalo antes de criticarme, investígalo antes de hablar de alguien”.
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Andrade también dijo sentirse agradecida por el tiempo que le queda: “Me da tiempo para despedirme”.
La frase generó alarma entre sus seguidores, aunque la conductora no anunció una fecha ni ofreció un pronóstico médico específico.
Su hermana confirmó que ya no busca más especialistas
Días antes de las declaraciones de Infante, Marilé Andrade habló con el programa Sale el Sol y reveló que Yolanda ya no desea continuar buscando especialistas, decisión que la familia decidió respetar.
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“No ha sido fácil. Saber respetar cuando ella dice: ‘no quiero, ahorita no, no quiero ver a nadie’, porque ya está harta de ver a médicos”, relató.
Marilé también describió los altibajos de su hermana: hay días en que quiere organizar viajes y reunirse con amigos, y otros en que prefiere el aislamiento.
“De repente sus últimos mensajes son: ‘me quiero despedir de la gente que quiero, que amo’, y de repente ya no, también puede decir ‘vamos a hacer un viaje’”, contó.
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Yolanda adquirió un nicho en la Basílica de Guadalupe
En la misma entrevista, Marilé confirmó que su hermana compró un nicho en la Basílica de Guadalupe, donde desea que permanezcan sus cenizas.
“Tiene su nicho ahí en la Basílica. Sí, ahí compró un nicho y bueno, algunos, ¿no? Donde quiere que esté ella y tal vez su mamá”, explicó.
El costo de un nicho en la Plaza Mariana, complejo adjunto a la Basílica, es de 25,300 pesos en un solo pago, más 1,173 pesos anuales de mantenimiento.
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La ELA, una enfermedad sin cura
La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras del cerebro y la médula espinal.
Provoca debilidad muscular progresiva y dificultades para caminar, hablar, comer y, en etapas avanzadas, respirar.
No existe cura, aunque hay tratamientos para controlar síntomas y ralentizar su progresión.
Andrade confirmó públicamente el diagnóstico en diciembre de 2025 y reveló que los médicos le dieron un pronóstico de entre tres y cinco años de vida.
A este padecimiento se suman un aneurisma cerebral que sufrió en 2023 y la neuralgia del trigémino, diagnóstico que reveló en mayo de 2026 y que provoca episodios de dolor facial intenso.
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