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Habitantes de LCDLF jugaron a la ouija a las tres de la mañana: se les fue la luz y escucharon gritos

La producción de La Casa de los Famosos México 2026 sometió a votación del público si Fede Vigevani podía meter una ouija a la casa

Fede Vigevani metió el tablero al jardín con permiso del público y La Jefa. (Captura de pantalla)

La producción de La Casa de los Famosos México 2026 cruzó una línea inédita la madrugada de este lunes 4 de agosto: permitió que los habitantes jugaran con una ouija dentro de las instalaciones.

La dinámica, elegida por el voto del público, derivó en momentos de tensión cuando el indicador comenzó a moverse, varios participantes aseguraron no estar empujándolo, se apagaron las luces del jardín y Cynthia Klitbo explicó por qué se negó a tocar el tablero tras relatar las experiencias paranormales que, según dijo, marcaron parte de su vida.

Vigevani, quien es el habitante infiltrado de la temporada, fue autorizado por La Jefa para usar el tablero a cualquier hora. Vigevani sentenció que lo haría en la madrugada, a las tres de la mañana, en el jardín.

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Antes de sacar el tablero, explicó a sus compañeros el origen de la sesión: “La gente decidió en el grupo de WhatsApp que sí quieren que lo juguemos, entonces por esa razón lo estamos haciendo. Si la gente decía que no, yo no jugaba.”

Fede explica las reglas y arranca la sesión en el jardín

El habitante infiltrado convocó a sus compañeros al jardín en la madrugada para jugar por primera vez una ouija en la historia del reality. (LCDLFM)

No todos quisieron participar. Cynthia Klitbo observó la sesión desde un sillón sin acercarse al tablero. Su razón fue contundente: durante diez años vivió en una casa en Taxqueña, en la Ciudad de México, plagada de entidades, portales abiertos y brujería sembrada por personas cercanas a su expareja cubana.

Klitbo explicó a sus compañeros que su entonces pareja llevó a la vivienda personas vinculadas a la palería, una rama de la santería cubana.

Con Klitbo fuera del juego, Vigevani puso una condición antes de empezar: solo jugarían quienes quisieran, siempre afuera, nunca adentro de la casa. Se sentaron alrededor del tablero Arantza Ruiz, Moisés Peñaloza, Brianda Deyanara y Aldo Rendón. Ese Pérez se sumó después, ya iniciada la sesión. Aldo se quedó dormido en algún momento durante la madrugada.

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Vigevani describió el tablero a quienes no lo conocían: “Es una ouija para comunicarnos con seres de más allá. Dice sí, no, el abecedario, los números acá abajo.”

Marcó las reglas: dos dedos sobre el indicador, sin presionar fuerte, sin levantar el dedo antes de tiempo. “Tipo suavecito”, instruyó. Luego abrió la sesión: “Hola, queremos comunicarnos con seres de más allá y queremos pedir permiso para jugar, siempre con respeto.”

La primera pregunta fue directa: “¿Hay alguna presencia acá con nosotros?” El indicador comenzó a moverse. Arantza gritó. Moisés se puso nervioso. Nadie quería admitir que lo estaba moviendo. “Yo no la estoy moviendo. Te lo juro por Dios”, insistió Arantza. Moisés lo secundó: “Te lo juro por mi mamá que no.”

El indicador se mueve solo y nadie admite haberlo movido

En el momento de mayor tensión, las luces se apagaron y se escucharon gritos. (LCDLFM)

La tensión subió cuando el indicador volvió a desplazarse sin que ninguno de los presentes lo reconociera. Aldo fue el primero en perder la compostura: “Tengo miedo.” Brianda pedía calma. Vigevani intentó mantener el orden: “Sin sacar el dedo, devuélvanla al lugar.”

Vigevani lanzó una segunda pregunta: “Si hay una presencia acá, ¿podrías darnos una señal, por favor?” El indicador volvió a moverse, esta vez con más fuerza. “A mí se me despegaban los dedos a veces. Se sentía con fuercita, ya sabes”, dijo Vigevani después. Ese lo resumió con una frase: “Neta, me estoy sintiendo mal por pendej*, güey.”

La sesión escaló cuando Vigevani preguntó si la presencia era un espíritu bueno. El indicador se movió hacia el “sí”. Arantza gritó de nuevo. Aldo Rendón anunció que ya no quería jugar.

Se apagan las luces y llegan los gritos

Fede Vigevani metió el tablero al jardín con permiso del público y La Jefa. El indicador se movió solo, nadie admitió haberlo empujado. (LCDLFM)

En el momento de mayor tensión, las luces del jardín se apagaron. Segundos después se escucharon gritos que nadie dentro de la casa pudo identificar de inmediato. Brianda fue la primera en señalar a la producción: “No, producción, producción.”

Las luces volvieron. Los gritos pararon. Arantza fue la que puso en palabras lo que todos pensaban: “Nos pusieron grititos en la bocina y nos apagaron y encendieron las luces. Pero eso no me importa, me importa esto”, dijo señalando el tablero, donde el indicador seguía moviéndose.

Vigevani intentó cerrar la sesión: “Queremos terminar el juego, queremos cerrar este portal. Hasta luego.” Ese Pérez advirtió que el portal no estaba bien cerrado: “Ciérrenlo, ciérrenlo bien.” Vigevani reconoció que algo no cuadraba: “Yo no la moví, pero sí sentía que alguien la movía. No sé. Se sentía con fuercita.”