Durante las vacaciones, niñas, niños y adolescentes pasan más tiempo conectados a videojuegos y redes sociales, lo que incrementa el riesgo de ser contactados por adultos que buscan aprovecharse de su confianza para fines sexuales.
Las autoridades de la Ciudad de México insisten en que madres, padres y personas responsables permanezcan atentos y acompañen de cerca la actividad digital de los menores para evitar situaciones que pueden derivar en graves daños psicológicos y físicos.
El grooming es una forma de acoso sexual ejercido por adultos a través de medios digitales hacia menores de edad.
Este proceso suele involucrar engaños, manipulación emocional y amenazas.
En México, si existe sospecha o evidencia de grooming, el primer paso es mantener la calma, resguardar toda la información posible y reportar el caso de inmediato al número 089, que permite denuncias anónimas y funciona las 24 horas.
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¿Qué es el grooming?
El grooming es un delito en el que una persona adulta establece contacto con una niña, niño o adolescente por internet con el objetivo de ganarse su confianza y, mediante engaños, obtener material íntimo o concertar un encuentro físico.
Los acosadores suelen usar perfiles falsos, hacerse pasar por menores y adaptar su lenguaje para lograr cercanía emocional.
Este fenómeno puede tener distintas etapas: desde la creación de un vínculo de confianza hasta el aislamiento de la víctima, conversaciones sexuales y finalmente la solicitud de imágenes, videos o encuentros personales.
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Muchas veces, la manipulación se acompaña de chantaje o amenazas para mantener el silencio de la víctima.
¿Cómo prevenir el grooming?
- No permitas que cambien el chat de un juego a otra aplicación para evitar que el control y la supervisión se pierdan.
- Nunca minimices señales de alerta: si una persona pide guardar secretos o genera incomodidad, es momento de escuchar y actuar.
- No permitas que envíen fotos o videos personales. Explica los riesgos de compartir contenido privado en internet.
- No dejes que compartan datos personales: nombre, dirección, escuela, teléfono o ubicación en tiempo real.
- No aceptes contactos de personas desconocidas, ni en videojuegos ni en redes sociales. Recuérdales que no todos son quienes dicen ser.
- Configura las redes sociales en modo privado y utiliza herramientas de control parental para limitar el acceso a aplicaciones y contenidos.
- Supervisa el uso de dispositivos electrónicos y mantén comunicación constante sobre con quién interactúan y qué información comparten.
- Enseña a identificar conductas sospechosas: regalos inesperados, solicitudes de secretos o intentos de aislar a la víctima de su círculo cercano.
¿Cómo detectar el grooming?
- Cambios de comportamiento, como aislamiento, ansiedad, tristeza o irritabilidad sin causa aparente.
- Disminución de la comunicación con la familia y pérdida de interés en actividades cotidianas.
- Uso excesivo y secreto de dispositivos electrónicos, especialmente en horarios inusuales.
- Recibir regalos, dinero u objetos de origen desconocido.
- Mensajes, llamadas o solicitudes de amistad en redes sociales de personas que no son del entorno habitual.
Diferencias entre grooming y ciberacoso
El grooming implica a una persona adulta que engaña a un menor para obtener material sexual o concertar encuentros.
En cambio, el ciberacoso ocurre entre menores de edad, y consiste en agresiones, amenazas, humillaciones o difusión de contenidos ofensivos a través de medios digitales.
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Mientras el grooming busca explotar sexualmente a la víctima, el ciberacoso se caracteriza por la hostilidad reiterada entre pares.
Es fundamental distinguir ambas situaciones, ya que requieren diferentes intervenciones y estrategias de protección.
¿Dónde reportar grooming en México?
Las situaciones de grooming deben denunciarse inmediatamente para proteger a la víctima y evitar que existan más casos.
En México, el número 089 está disponible para realizar denuncias anónimas las 24 horas. También es posible acudir a la policía cibernética, fiscalías especializadas o comisarías locales, donde se puede recibir orientación y apoyo profesional.
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Conservar las pruebas digitales es clave para la investigación y protección del menor.