La verdadera riqueza no se mide por el saldo de una cuenta bancaria, sino por la capacidad de la persona para de elegir. Ahorrar, planear y proteger el patrimonio no solo fortalece las finanzas personales: también brinda la libertad de tomar decisiones importantes sin que el dinero se convierta en un obstáculo.
Durante mucho tiempo creí, que la libertad financiera consistía en acumular más dinero, igual que muchas personas, pensaba que la tranquilidad llegaría cuando alcanzara cierta cantidad en la cuenta bancaria, cuando lograra determinadas metas económicas o cuando pudiera comprar aquello que deseaba.
Con los años entendí que estaba mirando en la dirección equivocada. Con vivencias entendí que el dinero, por sí solo, no cambia la vida de las personas, lo que realmente la cambia son las opciones que ese dinero te permite tener.
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Y aquí hay una pregunta que me gusta hacer durante los análisis financieros: si mañana tuvieras que tomar una decisión importante, ¿la tomarías porque realmente quieres o porque tu situación económica no te deja otra alternativa?
La respuesta suele revelar mucho más que cualquier presupuesto, incluso la gente se sorprende de su propia respuesta porque con frecuencia creemos que la riqueza se mide por lo que podemos comprar y mostrar ante la sociedad como una casa más grande, un automóvil nuevo, un mejor teléfono, un viaje.
Pero sí existe otra forma de medir la riqueza y es cuando tienes la posibilidad de elegir: cuando puedes elegir cambiar de trabajo porque dejó de hacerte feliz; cuando puedes elegir emprender ese proyecto que llevas años imaginando; cuando puedes elegir dedicar más tiempo a tus hijos mientras son pequeños; cuando puedes legir cuidar a un padre cuando más lo necesita; o hasta cuando la vida te da la oportunidad de elegir y decir “no” a una oportunidad que compromete tus valores.
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Todas esas decisiones tienen algo en común: requieren libertad; y la libertad, en muchas ocasiones, también necesita planeación financiera.
He conocido personas con ingresos elevados que viven atrapadas en un estilo de vida que no pueden sostener si dejan de trabajar un solo mes, van al ´día en pagos de tarjetas, en un tren de vida voraginoso que apenas y les permite respirar.
También he conocido personas con ingresos más modestos que construyeron hábitos financieros sólidos y hoy pueden tomar decisiones con mucha mayor tranquilidad, La diferencia no siempre está en cuánto ganan, está en el margen de libertad que han construido.
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Y si me preguntas cuál es el lujo más valioso, te puedo responder que no está en guardar dinero, está en comprar tranquilidad para el futuro.
Nos cuesta trabajo pensar en el retiro porque nadie nos habló de ello, porque de pronto la información nos satura con la idea de que no vamos a tener pensiones y falsamente creemos que sólo se trata de una etapa que dura poco años.
Planear esta etapa de vida, significa conservar la posibilidad de decidir cuándo y cómo quieres vivir esa etapa, construir un patrimonio no consiste solamente en acumular bienes, consiste en crear alternativas para cuando la vida cambie de rumbo.
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Vivimos en una sociedad que suele asociar el éxito con aquello que se puede mostrar y pocas veces hablamos de los lujos invisibles como poder rechazar un empleo que afecta tu salud, poder enfrentar una emergencia sin endeudarte.
Cada vez más, la sociedad esta avanzando a imponer en el pensamienbto coleciuvo la importancia de poder apoyar a un hijo en un momento importante, de poder tomarte una pausa para cuidar de ti o de alguien que amas.
Esos son lujos, verdaderos lujos que no siempre aparecen en una fotografía para las redes sociales, pero que transforman profundamente la calidad de vida, y tal vez por eso las mejores decisiones financieras no son las que impresionan a los demás, sino las que amplían nuestras posibilidades de elegir.
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Vivir con más libertad, ese es el objetivo. no el dinero, el objetivo siempre ha sido la vida que queremos construir con él y desde ahí, quizá el verdadero lujo no sea tener más cosas, sino despertar cada mañana sabiendo que, cuando llegue el momento de elegir, el dinero no será quien decida por nosotros.