Emiliano Aguilar reveló en el programa El minuto que cambió mi destino sin censura, conducido por Gustavo Adolfo Infante, que de adolescente le confesó a su padre Pepe Aguilar que quería dedicarse al canto, y que la respuesta que recibió apagó esa aspiración durante años. También habló de las tensiones familiares tras el matrimonio de Pepe con Aneliz, de su adicción al cristal y de su conflicto con Christian Nodal.
Pepe le dijo que no necesitaba cantar para que lo quisiera
Emiliano tenía entre quince y dieciséis años cuando se armó de valor y le dijo a su padre que quería cantar. La respuesta de Pepe lo dejó sin palabras. “Me dijo: ‘No, hijo, no tienes que cantar para que yo te quiera’”, recordó. “Yo dije: pues esa no es la razón, pero bueno, está bien”. Desde ese momento, contó, el deseo de hacer música se apagó.
Años después, ya adulto, algo cambió en él. “Un día pensé: quisiera llegar a los ochenta y decir: lo traté, en vez de decir: ‘Y hubiera hecho esa m*dr*’”, explicó. Hoy trabaja junto al grupo Los Empolvados y su mánager Roque, con quien prepara nuevas canciones.
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La relación con Pepe, marcada por la distancia y el matrimonio de Aneliz
Emiliano nació en San Diego, California, hijo de Pepe y de la cantante Carmen Treviño, quienes se separaron cuando él tenía dos años. Creció en la colonia Cacho de Tijuana, en casa de sus abuelos maternos, y visitaba a su padre en el rancho El Soyate, en Zacatecas, o en Los Ángeles.
La llegada de Aneliz Alcalá al matrimonio de su padre marcó un antes y un después. “Cambiaron muchas cosas y no para bien”, dijo sin rodeos. Reconoció que entiende la situación —“una persona siempre va a querer lo mejor para sus hijos”—, pero señaló que eso lo dejó a un lado. “Siempre ha habido ese pique”, afirmó.
Con sus hermanos Leonardo y Ángela no habla desde hace cuatro años; con su hermana Aneliz, desde hace más de diez.
El polémico mensaje que le habría enviado Nodal
El conflicto con Christian Nodal tiene un origen concreto: un mensaje que el cantante le envió a las 3:40 de la mañana. “El vato me mandó un mensaje bien borracho, ya sabemos, e insultó a mis hijas”, relató. “A mí insúltame lo que quieras, pero con mis hijas no”. Desde entonces, Emiliano ha mantenido una postura inamovible: “Yo le voy a c*g*r el p*l*o como yo quiera, a la hora que yo quiera y cuando yo quiera”.
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